“Las cenizas de Gramsci”, de Pier Paolo Pasolini (Antonio José Domínguez)


Antonio José Domínguez (Mundo Obrero)

Sobre el asesinato de Pasolini] nuestras sospechas se convierten en certera seguridad al revisar las colaboraciones periodísticas de sus últimos años…en las que no sólo atacaba a los perros guardianes del capitalismo sino también a sus dueños.

MOSTRE: A ROMA TRE MOSTRE DEDICATE A PASOLINI

Pasolini frente a la tumba de Antonio Gramsci (Wikipedia)

El pensamiento del escritor italiano es tan amplio y de tal complejidad que su memorable poemario, Las cenizas de Gramsci, pese a las dificultades que conlleva el lenguaje poético y que sus claves históricas pertenecen al ámbito italiano, su lectura nos conduce a conocer un universo en el que podemos comprobar que Pasolini es un escritor que centra toda su autorreflexión y acción en dilucidar las claves de su historia personal y civil, inscrita en el desarrollo del capitalismo diez años después de la finalización de la Segunda Guerra mundial, y también intentar clarificar el proceso de una sociedad que poco a poco abandona sus deseos revolucionarios para abrazar sin resistencia el consumismo.

La obra de Pier Paolo Pasolini es muy amplia, pero creemos que para un mayor conocimiento de la misma son de utilidad, además de ser un contrapunto a su obra poética, los libros de ensayo como Escritos corsarios o Cartas luteranas, éste último compuesto de los artículos que escribió a lo largo de 1975, impregnados de una dialéctica que le lleva a polemizar consigo mismo y con los otros, polémicas en las que se entrecruzan lucidez y desgarro.

Hasta el límite se ha escrito que las vinculaciones entre biografía y obra literaria no existen o no son determinantes en los resultados finales. En lo que respecta a Pier Paolo Pasolini la cercanía entre él y su cine, teatro, novela, poesía, ensayo y obra periodística, no podía entenderse sin tener en cuenta aspectos de su forma de ser, como su homosexualidad, y sus convicciones marxistas. Sobre estas cuestiones, Alberto Moravia, fiel amigo y conocedor profundo de su obra, cuando escribe sobre su ideología arranca de la importancia que el amor ha tenido en la cultura occidental como inspirador de construcciones del espíritu y grandes sistemas cognoscitivos para concluir que la homosexualidad en la vida de Pasolini ha asumido la misma función que tuvo la heterosexualidad en tantas vidas no menos intensas y creativas que la suya.

Y al lado de su forma de ser también está la pobreza, vivida en su piel durante un determinado periodo de su vida, pero también como testigo en las capas más bajas del proletariado a los que considera elementos de una sociedad alternativa y revolucionaria. Estas experiencias transformarán su comunismo ortodoxo en existencial, creador e irracional, como veremos en la poética de Las cenizas de Gramsci en la que se produce la colisión dialéctica entre la luz (la razón) y la sombra (la pasión).

El libro Las cenizas de Gramsci ha tenido una gran atención en nuestro mundo editorial. En 1975 fue publicada con introducción y traducción del poeta Antonio Colinas en Visor, y en 2009, en la misma editorial, fue publicada en edición, traducción y prólogo de S. Ameri y J. C. Abril. Esta colección de once poemas fueron escritos entre 1951 y 1956 y publicados en diferentes medios, pero no recogidos en un volumen hasta 1957. La novedad de estos poemas radica en la nueva dirección que crea P. P. Pasolini en su carrera poética, que hasta este momento había cultivado una poesía en dialecto friulano de carácter popular cuyo centro había sido Casarsa, el microcosmos de su infancia y adolescencia. Este cambio o tendencia es la creación de una poesía culta que asumía la lengua nacional –en Italia esta modalidad fue siempre de derecha– con un carácter civil de izquierda y escrita en metros clásicos. Este cambio no puede entenderse sin tener en cuenta la expansión del capitalismo que se produce a partir de 1946, año del nacimiento de la república y el fin de la monarquía italiana y la hegemonía de la Democracia Cristiana y del desarrollo de la política del PCI. Otra circunstancia es el traslado del autor y su madre a Roma que significa un cambio de forma de vida: sus primeros años ambos sobreviven en un barrio obrero en las afueras de la capital, laboratorio de experiencias en las que comprueba que el boom económico destruye las posibilidades revolucionarias de un pueblo de las que él creía que era su depositario, pero que se integra sin concesiones en el consumismo.

La colección se abre con el poema “Apeninos” cuyo motivo central es un viaje nocturno por ciudades y campos, un itinerario histórico, cultural y antropológico iluminado por la luna: “En ella empalidece Italia, desde Pisa /…en una fiesta de luces”, y presidido por el monumento funerario de Ilaria del Carretto, joven italiana del Renacimiento, realizado por Jacobo de Quercia, cuya leyenda permanece esculpida en la piedra y cantada por poetas. Para Pasolini esta escultura es la traslación objetiva de su país: “Jacobo con Ilaria esculpió a Italia / perdida en la muerte, cuando / más pura y necesaria fue su edad”. Este poema de textura romántica está cuajado de elementos pasolinianos como “Románicos muchachos bajo párpados / cerrados cantan en el corazón de la especie / de los pobres que se quedaron bárbaros (…) excluidos / de las alianzas secretas de la luz cristiana” en medio de un pueblo cuyo clamor no es más que silencio. Antes de abordar el poema “Las cenizas de Gramsci” que da título genérico al poemario debemos citar “El canto popular” en donde percibe que en la inconciencia de un pueblo que canta “está la conciencia / que en ti la historia quiere, esta historia / donde el Hombre no tiene más que la violencia de la violencia / de las memorias, no la libre memoria…”

“Las cenizas de Gramsci” es el poema cardinal de la colección junto con El canto de la excavadora, aunque todos forman un conjunto en el que existe entre ellos una reciprocidad enriquecedora cuyo referencia central es Antonio Gramsci que, en los primeros años cincuenta en Italia era presencia candente su vida, como sus Cartas desde la cárcel publicadas en 1947. Estas produjeron una recepción sin precedentes tanto en la crítica –sus juicios favorables alcanzaron la unanimidad- como en el ámbito popular por la ejemplaridad y testimonio de su autor por la riqueza de sus temas tanto de carácter político como artísticos, entre los que debemos destacar por el libro que nos ocupa la lucha de clases, la definición de intelectual y la literatura nacional-popular. El motivo del poema es la visita que el autor realiza a la tumba de A. Gramsci en el Cementerio Inglés de Roma, “jardín extranjero” donde también está enterrado el poeta romántico Shelley. Compuesto de seis cantos en el que se mezclan la oda y la elegía, el poeta monologa y dialoga en una tarde en la que “no es de mayo este aire impuro,”una primavera donde una paz mortal testifica los esfuerzos de rehacer la vida y donde el ideal gramsciano aún ilumina el tedio patricio donde mora. En el tercer Canto el diálogo es más preciso: “Allí estás tú, con dura elegancia no católica / desterrado en una lista entre extranjeros/ muertos […] Entre esperanza y desconfianza vieja me acerco a ti…”, un diálogo que el poeta realiza con su conciencia contradictoria. No solo ha cambiado el país, él también ha asumido con desgarro contradictorio las pautas consumistas: “Y he aquí a mí mismo… pobre vestido con la ropa / que los pobres / ojean en escaparate […] Vivo en el no querer / de la posguerra decaída: amando / el mundo que odio –en su miseria desdeñoso y perdido- / por un oscuro escándalo de conciencia.”

Otro de los poemas de esta colección es “El llanto de la excavadora” que por su contenido biográfico y civil merece destacarse. Su comienzo ya es una declaración de principios: “Solo el amar, solo el conocer / cuenta, no el haber amado, / no el haber conocido;” y su final la consecuencia de un vivir:”La luz del futuro no cesa un instante de herirnos / aquí arde en cada uno de nuestros actos…hacia estos obreros que, en silencio…levantan el rojo trapo de la esperanza.” El tiempo como excavadora destruye en nosotros el pasado para afirmar el futuro. No es un poema de redención como se ha escrito; “El llanto de la excavadora” es un renacimiento porque “llora aquello / que teniendo fin vuelve a renacer…”

Pier Paolo Pasolini murió asesinado en la playa de Ostia en la madrugada del 1 al 2 de noviembre de 1975. Su última entrevista la realizó la tarde de ese mismo día y se publicó con el titular “Todos estamos en peligro” que el propio Pasolini le había dado al periodista a petición suya. Casi cuarenta años después no se saben los móviles de este espantoso crimen, aunque si repasamos la vida y leemos, por ejemplo, las colaboraciones periodísticas de sus últimos años, en los que no sólo atacaba a los perros guardianes del capitalismo sino también a sus dueños, por la interpretación de sus palabras nuestras sospechas se convierten en certera seguridad. Ahí está la realidad para atestiguarlo. Mataron, sí, un cuerpo, pero no sus palabras, ni sus cenizas.

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“Una mujer es una mujer” (Jean-Luc Godard, 1961)


Cuerpo y alma (Sergio Vargas / miradas.net)

Que un personaje de ficción diga en el celuloide: “No sé si esto es una tragedia o una comedia, pero es una obra maestra”, refiriéndose a su propia historia, o lo que es lo mismo, refiriéndose a la película que él mismo protagoniza, puede resultar una afirmación algo prepotente por parte del director-guionista que se encuentra tras la cámara, pero todos lo entenderemos mucho mejor si decimos que sucede en una película de Jean-Luc Godard, que además es una obra maestra, si se me permite la subjetiva (y por tanto verdadera) afirmación. Y digo que lo entenderemos mucho mejor porque en el cine de Godard, nos guste o no (a algunos nos gusta y a otros les disgusta el hecho que refiero a continuación, igual que el cine del francés) es imposible desprenderse un solo instante de la presencia del director tras la cámara. Podríamos decir que quizá no sea lo más apropiado que éste sea el protagonista de una historia que no protagoniza. Pero es algo que hay que asumir, igual que percibimos continuamente la presencia de Nabokov, por ejemplo, detrás de cada una de las palabras que nos hablan de sus personajes. Tal vez en el fondo nos habla de sí mismo. Tal vez Godard también. Este protagonismo buscado y deseado es lo que personalmente más me interesa del cine del director de Made in USA (1966), esa forma tan peculiar que el director francés tiene de dejar su impronta, esa manera de mostrarse al espectador, de exponer un estilo del que tantos realizadores carecen y de hacerlo de forma cinematográficamente interesante, contando historias en las que es inevitable que no se repita (es imposible definir ese estilo sin ningún rasgo característico), pero también consiguiendo siempre resultar innovador en una u otra forma, hasta tal punto que sus películas —sobre todo me refiero a las de los años sesenta, de las que para muestra servirá este botón, pero podría hacerlo cualquiera de ellas: El desprecio (Le mépris, 1963), Pierrot el loco (Pierrot le fou, 1965), Alphaville (Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution, 1965), Vivir su vida (Vivre sa vie: Film in douze tableaux, 1962),  La chinoise (1967), Masculino, femenino (Masculin féminin: 15 faits précis, 1966), Bande à part (Banda aparte, 1964)— me siguen pareciendo a día de hoy (cuarenta años después de su realización) mucho más originales que la inmensa mayoría del cine que se fabrica actualmente.

Razón de más para que en 1961, cuando nadie había oído hablar de gente como Kitano, Haneke o Lynch (salvo en sus respectivos barrios, donde los jóvenes estarían pintarrajeando con sangre, imaginando diferentes formas de suicidio o jugando con cerillas respectivamente), la película fuese galardonada en Berlín con el premio especial del jurado por (y cito textualmente) su ORIGINALIDAD, JUVENTUD, ATREVIMIENTO e IMPERTINENCIA. Y menciono esos tres directores, que tal vez para muchos no serán ni originales ni jóvenes (juventud no física sino mental, se entiende) ni atrevidos ni impertinentes, pero son de los pocos directores actuales cuyas películas me transmiten todo eso o parte, igual que las de Godard.

godardLa ORIGINALIDAD se puede apreciar en múltiples aspectos que van desde la supresión de la música diegética en determinados instantes para enfatizar la acción que transcurre alrededor (por ejemplo en la secuencia en que la cámara se desliza de una mesa a otra en el Zodiac y entre ambas hay una bailarina haciendo su número: dejamos de oír la música que acompaña a ésta cuando nos acercamos a la conversación de cada una de las mesas, y volvemos a escucharla cada vez que la cámara pasa por delante de la joven en su transcurso de una mesa a la otra) o el empleo de efectos sonoros o musicales para intensificar la acción (cuando Angela se encuentra a una amiga que le dice por mímica que estuvo viendo Tirad sobre el pianista y escuchamos disparos y una melodía de piano cuando la chica lo gestualiza) hasta la inclusión de intertítulos telegráficos que recorren la pantalla en una y otra dirección o el empleo de un montaje con repentinos saltos de discontinuidad dentro de una misma secuencia. También la música que envuelve de una forma casi épica las secuencias más intrascendentes (por ejemplo, aquélla en que Angela se pasea por la habitación huyendo conscientemente de la cámara, retirándose cada vez que va a ser objeto de un primer plano). Obvia el decir que todo lo novedoso u original no tiene por qué ser necesariamente bueno, adjetivo calificativo lo suficientemente subjetivo como para tener que  depender siempre del punto de vista del observador, y en casos tan extremos como éste con más razón, es por eso mismo que el cine del francés (y su figura por extensión) es tantas veces amado como odiado, dos sentires separados por un paso, del mismo modo que lo hay entre pensar que todas estas singularidades son verdaderamente divertidas y pensar que son meras payasadas.

La JUVENTUD podría definirse con un nombre propio: Anna Karina, también premiada en el citado festival de Berlín por (de nuevo textualmente) reunir cualidades inusuales en una debutante (por entonces lo era, y Godard se encargó desde entonces de que no le faltara trabajo). La actriz se vale de su mirada intermitente (merced a sus continuos y arrebatadores pestañeos) para hacer lo que quiere con Émile (Jean-Claude Brialy) y Alfred (Jean-Paul Belmondo). Ellos tres, muy a pesar del realizador, que intenta impedirlo fotograma a fotograma tratando de convertirse en el único protagonista, son la auténtica ALMA de la película (mientras que Godard sería el CUERPO), con sus diálogos frescos y espontáneos, sus miradas enamoradas y sus discusiones acaloradas, con sus lámparas móviles como la bicicleta del salón dentro del minúsculo apartamento y con sus poses inmóviles como las abundantes farolas de las calles de un París enorme.

Une femmeeufemme

Por último nos queda hablar del ATREVIMIENTO y la IMPERTINENCIA, una ímplicita en el otro igual que la risa en esta tragedia que es en realidad una comedia, una comedia musical que no es musical. Para ser impertinente hay que ser atrevido y Godard es las dos cosas hasta un punto exagerado. Todo ello viene respaldado por el tratamiento que le da al espectador: como decía al principio, resulta prepotente la afirmación del personaje de Belmondo, pero lo es aún más teniendo en cuenta que lo dice mirando a la cámara, dirigiéndose directamente al espectador, recurso empleado varias veces durante la película que resulta evidentemente provocador, y que ya había empleado anteriormente en, por ejemplo, Al final de la escapada (À bout de souffle, 1959). Pero la película también provoca a través de su puesta en escena y su ruptura de las convenciones narrativas como el citado empleo de la música y el sonido de formas tan poco habituales. La originalidad, la novedad se convierte así en una herramienta de provocación, interactuando con el espectador de un modo al que éste no está acostumbrado, haciéndole copartícipe de la experiencia cinematográfica, empleando la cámara como el propio Godard dice, como una ametralladora, de modo que el que visiona la película es tiroteado sin piedad alguna. Paradójicamente, se trata de una muestra de respeto, el director-verdugo le dice al espectador-víctima que sabe que se encuentra ahí, y que quiere que reaccione ante lo que le está ofreciendo, que le devuelva la mirada.

En cualquier caso, y al margen de sus virtudes cinematográficas o de sus intentos de asesinar al espectador, o de ambos a un tiempo, o de ninguno, lo que hay que tener en cuenta a la hora de ver Une femme est une femme es que se trata de una película enormemente divertida, probablemente la más divertida de su director, donde una vez más la ficción representa la realidad por la que es superada día a día y se demuestra que las mujeres siempre terminan consiguiendo lo que quieren, logrando además que el hombre crea que es él quien decide. Todos felices y comiendo perdices.

Esta frase fue la que, en propias palabras de Jean-Luc Godard, le dio al director francés la visión de conjunto de su película aún por crear, Une femme est une femme. Véase la entrevista al realizador en http://www.mabuse.com.ar/mabuse/god.html

“10 cosas que tal vez no sepa sobre Kirk Douglas” (Javier Cortijo)


Javier Cortijo / ABC

-Aunque nació en Nueva York, su verdadero nombre es Issur Danielovitch Demsky, ya que sus padres Jacob y Byrna, ambos rusos, llegaron a Estados Unidos en los primeros años de siglo XX, huyendo de un Moscú en llamas. El título de su autobiografía, «El hijo del trapero» (1988), procede del oficio que tuvo que adoptar su padre porque «a los judíos les estaba prohibido trabajar en las fábricas en aquella época».

-Celebró su Bar Mitzvah (rito judío de iniciación a la madurez) dos veces: a los 13 y a los 83 años, como gesto de arrepentimiento por no haber practicado lo suficiente el judaísmo durante su madurez.

-Sus escasos 175 centímetros de estatura le hicieron utilizar alzas y plantillas en numerosas ocasiones. Una vez, su habitual compañero de reparto (coincidieron hasta en siete películas, casi todas del Oeste), aunque nunca amigo, Burt Lancaster las descubrió y difundió durante un rodaje, lo que provocó la ira de Douglas.

-Su ídolo declarado fue el presidente Harry S. Truman, aunque asistió en persona al funeral de Ronald Reagan (junto a otros actores como Charlton Heston, Tom Selleck y Arnold Schwarzenegger) el 11 de junio de 2004. También es amigo íntimo de Jimmy Carter. Su afinidad demócrata le provocó numerosas discusiones con John Wayne, republicano convencido.

-Estuvo a punto de subir en el avión privado del productor Michael Todd, que sufrió un accidente en 1958, falleciendo todos sus ocupantes. También se libró in extremis la esposa de Todd: Elizabeth Taylor. En 1991 sobrevivió a un accidente de helicóptero en el que murieron dos personas.

Kirk Douglas

-En «Acorralado» (1982), iba a interpretar al Coronel Trautman, pero finalmente renunció porque los productores se negaron a aceptar su propuesta de que John Rambo falleciera al final del filme, como sucede en la novela original. Por culpa de ello, tuvimos que sufrir tres secuelas más de la saga (de momento).

-A finales de los 80, ganó 50.000 dólares por pronunciar una única palabra en un anuncio japonés: «Café». Además, en inglés. Respecto al tabaco, fue un fumador empedernido, pero cortó de cuajo sus tres cajetillas diarias en 1950, cuando su padre falleció a los 72 años de cáncer de pulmón.

Rechazó los papeles que interpretaron William Holden en «Traidor en el infierno» (1953) y Lee Marvin en «La ingenua explosiva» (1965), y por los que ganaron sendos Oscar. También rehusó producir la adaptación cinematográfica, aunque él mismo la había interpretado sobre el escenario, de «Alguien voló sobre el nido del cuco», dejando que se encargara su hijo Michael, con lo que se le escapó un nuevo Oscar. Finalmente, obtuvo uno honorífico en 1996, recibiendo durante la gala el homenaje de Spielberg por su apoyo a Dalton Trumbo durante los años de la «caza de brujas».

-Puso la voz al vagabundo Chester J. Lampwick en el episodio «El día que murió la violencia» (1996) de la séptima temporada de «Los Simpson», una de las series favoritas de Stanley Kubrick, a quien aupó al principio de su carrera y al que acabó odiando casi a muerte tras el rodaje de «Espartaco» (1960), en la que hizo doblete como actor y productor.

-El 9 de diciembre de 2006 declaró: «Me llamo Kirk Douglas. Tal vez hayas oído hablar de mí. Si no… búscame en Google. Soy el papá de Michael Douglas y el suegro de Catherine Zeta-Jones. Hoy cumplo 90 años y, en mi caso, llegar a esta edad no es solo especial sino milagroso».

Clásicos en YouTube: “Sacco e Vanzetti” (Giuliano Montaldo, 1971)


Ferdinando Nicola Sacco (22 de abril de 1891 – 23 de agosto de 1927) y Bartolomeo Vanzetti (11 de junio de 1888 – 23 de agosto de 1927) eran dos inmigrantes italianos, trabajadores y anarquistas, que fueron juzgados, sentenciados y ejecutados por electrocución el 23 de agosto de 1927 en Massachusetts por el presunto robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920 en South Braintree, Massachusetts.

Su controvertido juicio atrajo una enorme atención internacional, con críticos acusando al fiscal y al Juez Webster Thayer de conducta impropia, y de permitir que sentimientos anti-italianos, anti-inmigrantes y anti-anarquistas predispusieran al jurado. Algunos prominentes americanos, tales como Felix Frankfurter y Upton Sinclair apoyaron públicamente a los comités ciudadanos de Sacco y Vanzetti en una oposición no exitosa al veredicto. Las ejecuciones de Sacco y Vanzetti generaron protestas masivas en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Tokyo, huelgas a través de Sudamérica y disturbios en París, Ginebra, Alemania y Johannesburgo.

La culpabilidad real de Sacco y Vanzetti aún es fuente de controversia. Pruebas relevantes obtenidas después del juicio sugieren la inocencia y crean dudas acerca del proceso judicial. Estas incluyen pruebas modernas de balística en la supuesta arma homicida, revelaciones de pruebas mal manejadas, testimonios retractados, una confesión de asesinato de otro conocido asaltante de bancos y declaraciones de múltiples individuos implicados en el caso.(W)

SINOPSIS: Basada en hechos reales. En 1920, en Massachusets, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes italianos de ideología anarquista, fueron acusados de un atraco a mano armada y del asesinato de dos personas. (FILMAFFINITY)

Otras películas sobre Sacco & Vanzetti:

“Der Fall Sacco und Vanzetti” (Edward Rothe, 1963)

“L’Affaire Sacco et Vanzetti” (Paul Roland, 1967)

“Sacco & Vanzetti” (Fabrizio Costa, 2005 TV)

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Documental que desarrolla de la historia de Sacco y Vanzetti, inmigrantes italianos y anarquistas que fueron ejecutados injustamente en 1927 en Estados Unidos. A partir de este caso, Peter Miller plantea la problemática actual de la libertad civil y de los derechos de los inmigrantes. (YouTube)

Clásicos en YouTube: “Bound for Glory” (Hal Ashby, 1976)


“Bound for Glory” (Hal Ashby, 1976) Completa

SINOPSIS: Historia del cantante y compositor Woody Guthrie. Ambientada en la época de la Gran Depresión (años 30), presenta al cantante recorriendo América en ferrocarril, gracias a lo cual llega a conocer a muchísima gente afectada por la miseria más extrema. (FILMAFFINITY)

“Bound for Glory “en IMDB

“Bound for Glory “en Filmaffinity