“Todos estuvieron aquí” (Roberto Cueto)


Roberto Cueto- El blog del Festival

concha_sola_190Decía Woody Allen que hay que saber distinguir entre lo malo y lo horrible, y, de la misma manera, hay que distinguir entre semanas malas (todas las que empiezan un lunes a las 8 de la mañana camino del trabajo) y semanas nefastas. Esta última semana ha sido verdaderamente nefasta y triste. En siete días hemos perdido importantes iconos de nuestra memoria cinéfila.  En siete días nos han dejado Jesús FrancoMarivi Bilbao, Bigas Luna y Sara Montiel. Poco podemos añadir desde aquí a todo lo que se ha dicho y escrito sobre ellos, así que vamos a limitarnos a recordarlos como mejor podemos hacer, cuando nos visitaron en el Festival. Porque todos ellos pasaron por aquí.

En 1958, el director Anthony Mann, un peso pesado de Hollywood, visitó el Festival como miembro del jurado. Y como todo el mundo sabe, por aquel entonces Sara Montiel, totalmente volcada en su carrera en Hollywood, era su glamurosa esposa. Así que también nos visitó ella, como prueban estas fotos de la época. Por cierto que en aquella 6ª edición del Festival, los ganadores de la Concha de Plata al mejor director fueron (ex aequo) Mario Monicelli (por Rufufú) y Alfred Hitchcock (por Vértigo) y los premiados como mejores actor (también ex aequo) nada más y nada menos que Kirk Douglas (por Los vikingos) y James Stewart (por Vértigo). Y la mención especial al mejor cortometraje se lo llevó un joven director que empezaba a despuntar y se llamaba… Carlos Saura.

En cuanto a Jesús Franco, seguramente sea especialmente recordado y querido por los fieles espectadores de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, pero ¿alguien se acordaba de que fue premiado en el Zinemaldi muchos años antes? En la 8ª edición (1960), un Jesús Franco que aún no había dado el salto al largo, se llevaba el Premio Perla del Cantábrico al Mejor Cortometraje por su documental Estampas guipuzcoanas nº2: Pío Baroja. Franco pudo ser un irreverente dinamitero en la historia del cine español, pero también era un hombre que amaba la literatura y que hacía gala de una gran erudición. Sus documentales han caído en el olvido, así que habría que ponerse algún día a rescatarlos.

Bigas Luna también conocía bien el Festival de San Sebastián. De hecho, en la 41 edición (1993) ganó el Premio Especial del Jurado con su película Huevos de oro, y en la 47 (1999) volvió a competir en la sección oficial con Volavérunt. Yo no tenía entonces nada que ver con este Festival, pero, según escribo esto, me encuentro con la entrada en el blog de una antigua colaboradora nuestra, Nuria Vidal, que sí mantuvo una buena relación personal con él. Así que mejor leed su blog.

Y, last but not least, Marivi Bilbao, una actriz especialmente querida en el Festival de San Sebastián. Una veterana reivindicada por toda una generación de jóvenes directores vascos (Álex de la Iglesia, Borja Cobeaga, Pablo Berger, Jose Mari Goenaga, Daniel Calparsoro), que la convirtieron en todo un icono de referencia en nuestro cine. En la 56 edición (2008), Mariví Bilbao recibió durante la Gala del Cine Vasco, el Premio Amalur a toda su carrera.

 

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