Jesús Palacios y Roberto Cueto analizan ‘Le fantastique’ francés, frente a la concepción anglosajona.


V. T. F/ elnortedecastilla.es

Para encontrar el verdadero génesis del cine fantástico francés hay que remontarse al origen de la Historia del Cine. ‘Viaje a la luna’ (1902), de Méliès, inaugura una forma muy particular de «ver el mundo como no es», afirma Roberto Cueto, profesor y crítico cinematográfico, que ilustraba ayer con una ponencia que continúa hoy, el ciclo especial que el Curso de Cine de la UVA dedica esta semana a cineastas del género francese. Cueto ha analizado la aportación de autores como Jean Cocteau, Jean Renoir, o representantes de la Nouvelle Vague como François Truffaut, Jean-Luc Godard o Alain Resnais. Todos ellos grandes personalidades artísticas de la tradición cinematográfica francesa cuyo trabajo no siempre está vinculado ‘al Fantástico’ (en alusión al término génerico ‘Le Fantastique’, o al anglosajón ‘Fantasy’), pero que se sirven de él para expresarse: «Aunque no son autores que tradicionalmente encontremos en estudios de cine fantástico, sí lo han utilizado de forma muy peculiar. Son propuestas del género pero que respetan las inquietudes del cine de autor», explica Cueto. Y es que la fusión de estas dos características -la cualidad de cine destinado a un público amplio, casi comercial, unido a la huella profunda del autor que imprime un estilo reconocible en la cinta- es uno de los aspectos que dota a este género de personalidad propia. Así lo piensa también Jesús Palacios, escritor y crítico cinematográfico, que, junto a Roberto Cueto, completa con su intervención (‘Otra historia del cine fantástico: Le fantastique’) el soporte teórico del ciclo.
Palacios se ha centrado en abordar los aspectos que convierten a este cine en un género autónomo con respecto al hollywoodiense: «La cultura francesa es la única, además de la anglosajona, que ha aportado mitos universales consistentes al género fantástico, figuras que ha utilizado el cine americano y el inglés», afirma el escritor. Jesús Palacios equipara el personaje de ‘El Fantasma de la Ópera’ de la novela de Gastón Leroux, entre otros, con la trascendencia que han tenido otros procedentes del mundo anglosajón como Frankestein o Drácula. El motivo principal por el que la cinematográfica francesa en este y otros géneros es tan consistente hay que buscarlo en el profundo arraigo que en sus filmes encuentran referentes culturales propios: desde la literatura de Balzac o Apollinaire hasta el villano Fantômas, pasando por el folletín o el surrealismo de Breton. Toda la tradición cultural francesa alimenta las creaciones de los cineastas fantásticos como sustrato que ha permitido una regularidad en el género que encuentra una digna continuidad en directores contemporáneos como François Ozon (‘Los amantes criminales’, 1998).
En cuanto a España, Roberto Cueto lamenta la falta de una tradición literaria fantástica y del cómic fuerte que haya propiciado el desarollo del género. A juicio de Cueto, sí hay autores jóvenes que serán capaces de ofrecer visiones originales. Es el caso de ‘Extraterrestre’, el filme que Vigalondo presentará en San Sebastián, una mezcla peculiar de comedia romántica y elementos extraordinarios.
Fotos: G. S.

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