Tristán Bauer cuenta como realizó “Che, un hombre nuevo”


Mario Hernandez / La boca FM / Rebelión

El pasado 27 de mayo en Condarco 90 (Flores), el Cine Club Germinal del Centro cultural de Razón y Revolución, presentó la película Che: un hombre nuevo, con la presencia de su director Tristán Bauer.*

Reproducimos sus declaraciones: 

Creo que estos encuentros en los cuales trato de participar personalmente son muy buenos

La película llevó mucho tiempo de trabajo, muchos años que tuvieron que ver fundamentalmente con la investigación y un trabajo de muchas relaciones sobre todo con la familia del Che, concretamente con Aleida March que año a año nos fue abriendo toda la memoria que ella guarda en el Centro del Che en La Habana. Son más de 12 años de trabajo. Como Uds. saben se ha retratado mucho al Che tanto bajo la forma de documental como de ficción, la intención nuestra fue profundizar un poco y sobre todo en sus ideas, redescubrirlo a partir de sus escritos. Fue también un aporte muy importante el de Evo (Morales) quien finalmente nos dejó abrir los archivos.

Fuimos por primera vez a Bolivia y por casualidad nos encontramos frente a esos escritos que fueron hallados en su mochila, los dos cuadernos que hablan del Che no sólo como hombre de acción sino de la profundidad de concepto que tenía de la vida, de la revolución; esa necesidad permanente que tenía de reflexionar y transformar esa reflexión en palabras. Fue un recorrido de muchos años, de mucha intensidad.

A mí hace 5 años me convocaron para hacer el canal Encuentro por lo cual tuve que, de alguna manera, desatender un poco la película, pero finalmente logramos terminarla hace un año, año y medio aproximadamente. La película hizo un recorrido internacional muy interesante. La pasamos también en salas y creo que estos encuentros en los cuales trato de participar personalmente son muy buenos para conversar un poco.

Nosotros habíamos hecho un documental sobre Cortázar, habíamos ido a presentarlo a la Cinemateca boliviana y fuimos a vivir en la Embajada argentina. Desde La Paz hicimos un viaje por toda la zona de Ñancahuazú y de La Higuera para investigar. Cuando nos estábamos yendo le pido al agregado cultural de la Embajada que me investigue toda la documentación que había sobre el Che en La Paz. Estamos unos 15 días haciendo el recorrido y cuando regresamos nos dice que lo único que hay es el Diario del Che que está en la bóveda del Banco Central. Entonces le digo mi compañera: ‘no puede ser, tiene que haber algo más’ y desde la Embajada agarro la guía telefónica y veo que hay un Archivo Histórico Militar y llamo. Me van pasando del telefonista a un secretario hasta que llego a un capitán director del archivo que me dice que vaya porque allí hay más material. Vamos a la mañana siguiente pensando que no íbamos a encontrar nada sustancial pero finalmente nos llevan a una biblioteca y nos encontramos con los pasaportes originales del Che.

Hasta ese momento habíamos leído absolutamente todo sobre el Che y de pronto encontramos manuscritos -era la primera vez ya que Aleida todavía no nos había dado ningún material- y fotos tremendas de las manos entintadas, cortadas, en primeros planos, de los miembros de la Policía Federal argentina mirando esas manos, hasta que advertimos que cada uno de los volúmenes tenía una historia de cada uno de los guerrilleros, la de Tania, su documentación, sus escritos. Para nosotros fue fuertísimo.

Al mediodía nos dicen que tenemos que salir porque el lugar cerraba para almorzar. Cuando bajamos veo que no le ponen el candado a la biblioteca y le digo a mi compañera: ‘¡no le puso el candado, no le puso el candado! Entonces le digo al militar que me acompañaba que me había olvidado los cigarrillos y tenía que volver a buscarlos. Subo las escaleras rápidamente y me doy cuenta que no tenía nada donde guardar el volumen del Che, entonces agarro el tomo en la mano y salgo, llego a la calle y a Carolina no la veo por ningún lado. Cuando aparece me dice: ‘¡estás loco, estás loco!’ ¿Qué hacíamos? Yo me quería volver a Buenos Aires inmediatamente, ir al aeropuerto y agarrar el primer avión con los originales. Carolina decía que era una locura -pienso siempre que las mujeres son más centradas-, teníamos que filmar la película y si nos robábamos el manuscrito no nos iban a dejar seguir investigando ni filmando. Entonces fuimos a comprar unos rollos de fotografía y luego a la Embajada. La embajadora nos esperaba para almorzar pero nosotros entramos directo a nuestro cuarto para fotografiar todo. Volvimos al archivo a las dos de la tarde llevando el manuscrito en una mochilita, abro la biblioteca y lo dejo. Salgo a buscar a Carolina y cuando volvemos aparece el capitán acompañado por otros 4 ó 5 militares y de manera violenta nos echa preguntándonos por qué estábamos ahí, cuando él nos había autorizado. Sintetizando, nos terminaron echando. Nos dijo que le enviáramos un fax al Comandante en Jefe del Ejército pidiendo una autorización pero nos contestaron que no podíamos tener acceso al archivo porque todavía había mucha gente viva. Cuando Hugo Chávez viaja en 2005 para la Cumbre de Presidentes que iban a tratar el ALCA, lo conozco a Evo en el tren que nos llevó a Mar del Plata. Todavía no era presidente. Finalmente cuando es elegido volvemos a Bolivia, le contamos la historia y le mostramos las fotos. De todos modos fue dificilísimo porque nos daban fotocopias o libros impresos. Nos mandaban de un cuartel a otro hasta que finalmente logramos tener contacto nuevamente con esos materiales.

De alguna manera siempre estuve investigando ese momento de la historia

Cuando lo matan al Che yo tenía 7 u 8 años. Es una figura que me persiguió toda la vida, me resultó siempre muy atractiva y de alguna manera siempre estuve investigando ese momento de la historia y su figura. Un cuñado mío me insistió después que había hecho la película sobre Cortázar, el documental sobre Borges y otro sobre lo que había ocurrido con el cadáver de Evita con Miguel Bonasso, “Evita, la tumba sin paz”, y me dije es el momento de hacer la película del Che, pero queríamos hacer una película donde aparecieran cosas nuevas. Como decía al comienzo, fue un largo recorrido donde con Aleida tuvimos una relación muy fuerte desde la confianza y el cariño. Ella fue muy dura al comienzo, pero viaje tras viaje se fue abriendo. Nunca me voy a olvidar cuando por primera vez escuchamos las cintas con los poemas. Fue una experiencia tremenda. Nos mostró todos los manuscritos; muchos estaban todavía inéditos. Algunos lo siguen estando.

Cuando hemos proyectado el documental tanto en Cuba, como en Canadá y aquí en Argentina, siempre es muy grande el impacto de la gente que lo recibe, creo que igual que el que nosotros fuimos teniendo a medida que profundizamos en la vida del Che.

Queríamos hacer una obra que fuera muy contundente y respetuosa

Te digo que hicimos la película con un objetivo. Nuestro objetivo era hacer una narración cinematográfica con la figura del Che, lo más fidedigna a su memoria como hombre y al momento tan particular de la historia que le tocó vivir. No es que me posiciono ante la película para decir voy a cumplir este objetivo, simplemente nuestro compromiso era con el arte cinematográfico y con el personaje que estábamos abordando, al resultado al cual llegamos fue después de muchos años de trabajo, de tiempo de edición, que fue muy difícil porque teníamos un material muy vasto. Hicimos una investigación que de repente llegó a tener 12 horas de materiales, de todo el marco histórico del tiempo que vivió el Che, el triple del material que vimos aquí. Yo la quería dejar en 80’ que me parece es la duración ideal para un documental y terminó durando más de dos horas. Hacer ese recorte fue una tarea muy compleja pero no había un super objetivo del tipo vamos a hacer esto para tal cosa, queríamos hacer una obra que fuera muy contundente y respetuosa.

Fue muy emotivo hacer esta película, cada lugar que recorríamos, cada nuevo documento que veíamos, cada nueva historia que encontrábamos, daba mucha emoción. Si me preguntás por la imagen que tenía del Che antes y después de hacer la película, de manera general no ha variado, pero encontré mucha más profundidad y una sorpresa en la necesidad de escribir permanente del Che que está marcada fuertemente en la película. Creo que uno no puede especular. ¿Qué hubiera sido de este hombre si no hubiera sido un revolucionario? Estoy seguro que hubiera sido un gran escritor. El texto “La piedra” cuando lo leí del original no lo podía creer. (“La piedra” es un impactante relato testimonial escrito por el Che en el Congo. El tema es el anuncio de la posible muerte de su madre, Celia. Su escritura se ubica en algún momento posterior al 22 de mayo de 1965, día en el cual Osmany Cienfuegos le informó que desde Buenos Aires daban la noticia que su madre estaba muy enferma. Nota del editor).

Me prendió mucho eso del Che argentino, de los niños que se formaban en la biblioteca de sus padres. Cuando uno revisa la niñez de Borges, de Cortázar, de Leloir, el Premio Nobel, encuentra que son niños de la generación de argentinos con vocación por el estudio, por la lectura, son muy similares en ese sentido. Tienen esa cosa de esa generación que se transforman en verdaderos intelectuales y son lectores desde su niñez y adolescencia. Eso me impactó mucho. También leerlo desde sus manuscritos, tomar esas libretitas y luego recorrer los lugares de combate -Alegría de Pío, por ejemplo-, ver materiales de archivo y hablar con los compañeros -hay muchos que no están en la película pero filmábamos junto con compañeros de trabajo y de guerrilla-; en toda esa situación el hombre con su libretita, escribiendo y luego pasando a un cuaderno, casi la triple escritura, después al mecanógrafo, trabajando sobre el mismo texto e ideas.

Desde el comienzo les contamos la idea y nos dieron mucho apoyo, no sólo la familia de Ernesto sino el Instituto Cubano de Cine, por ejemplo, que nos permitió no sólo ir a los documentales y noticieros editados, sino también a los rollos originales donde apareció material que hasta ahora nunca había sido mostrado.

Lo que estamos haciendo en TV digital y satelital es absolutamente revolucionario

Son 12 años de trabajo, de descubrimientos, de revelaciones. Es un proceso que nos llevó a esto, hacer una cosa en profundidad, con respeto y valoración de la figura del Che, pero no pensando en un objetivo político para este momento.

Para mí es una continuidad de lo que vengo haciendo desde que era joven. La conciencia de la función social que puede tener el cine. Mi formación es fundamentalmente cinematográfica y desde el canal Encuentro la función que puede tener la TV. La tarea de Encuentro fue muy dura pero muy rica al mismo tiempo. Mi tarea actual tanto en Radio Nacional como en la TV Pública parece una misión imposible, pero creo que algunos pasos vamos dando. Después en todo lo que estamos trabajando en los sistemas de TV Digital. La TV para las escuelas rurales tiene que ver con toda esta experiencia. Creo que es transformador. La palabra revolucionario es muy grande pero me parece que lo que estamos haciendo en televisión digital y satelital es absolutamente revolucionario. De eso no me cabe la menor duda. Llegar con una TV de mayor calidad a los 4 puntos cardinales de la República, Estar dando conectividad de Internet y TV a 8000 escuelas rurales que antes no tenían ni electricidad. Muchos contenidos que estamos produciendo en el marco general de la Ley de Medios donde aparece la posibilidad real de generar nuevas producciones, de abrir nuevas radios y canales de TV. Me parece que eso sí es absolutamente revolucionario. Dejar atrás la ley de la dictadura que estuvo al servicio del Grupo Clarín todos estos años para que ellos crearan un sistema mediático, una herramienta poderosa; horadar un poco esto y generar un nuevo espacio creo que es revolucionario. En el sentido de trabajar con el resto de América Latina, en co-producciones con México, Venezuela, Paraguay, me parece que estamos dando pasos importantes. No tiene la épica que tuvo la revolución cubana de 1959 pero creo que los lazos que estamos estableciendo y la apertura a todos estos medios tienen profundidad y ojalá podamos seguirlo haciendo por muchos años para que se consoliden.

* Tristán Bauer nació en 1959 en Mar del Plata. En 1982 se graduó como director en el Centro Experimental del Instituto Nacional de Cinematografía de Argentina. Ha dirigido largometrajes documentales, cortometrajes y programas de televisión, con los que ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales. Su primer cortometraje se llamó “Ni tan blancos, ni tan indios” (1984), para luego rodar su primera película, “Después de la tormenta” (1991), con la que obtuvo el Premio Nuevos Realizadores en el Festival de San Sebastián. Entre sus documentales más destacados se encuentran “Cortázar” (1994), “Evita, la tumba sin paz” (1997) y “Los libros y la noche” (2000), que obtuvo el Premio al Mejor Documental en el Festival de La Habana y que fue semifinalista en los Premios Emmy. “Iluminados por el fuego” es su siguiente producción, un film con guión de su autoría junto a Miguel Bonasso, Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri, según el libro homónimo de Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri. En 2007, es designado director del canal Encuentro, canal de televisión del Ministerio de Educación de la Nación y en 2008 asumió como titular del Sistema Nacional de Medios, pasando a presidir Radio y Televisión Argentina S.E. que agrupa a los servicios de radio y televisión pertenecientes al Estado Argentino (Canal 7, Canal Encuentro y Radio Nacional).

“Che: Un hombre nuevo” fue producida por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE GRAL. SAN MARTÍN (ARGENTINA), INCAA (ARGENTINA), el CENTRO DE ESTUDIOS CHE GUEVARA (CUBA), ICAIC (CUBA) y GOLEM DISTRIBUCIÓN (ESPAÑA), con la colaboración de TVE. La clave a desentrañar a través del documental es su intimidad, su continua formación, su coherencia, el estudio y el pensamiento al servicio de la acción y de la construcción de un mundo nuevo, su particular mirada poética sobre la realidad. La narrativa se sostiene fundamentalmente sobre el clima que genera la evocación de la memoria, se trata de presentar retazos de memoria en los que se irán desarrollando ciertos hechos o momentos, desde la perspectiva íntima y subjetiva de Ernesto Guevara a partir de sus textos, sus grabaciones y narraciones literarias, las imágenes de archivo del tiempo que le tocó vivir y la contraposición con la actualidad. La Universidad de San Martín creó en el año 1999 un Centro de Producción Audiovisual, abocado desde su origen a la producción de series de televisión, documentales y largometrajes. Su director, Tristán Bauer, fue convocado por el Centro de Estudios Che Guevara y, a partir de las conversaciones mantenidas con Aleida March, los hijos de Ernesto Guevara, Alfredo Guevara, María del Carmen Ariet e investigadores de dicho Centro, surgió la idea de realizar este documental en el que se conmemora el 40 aniversario de la muerte del Che.

El guión presenta dos narradores: 1) El narrador – realizador.  Su presencia se manifiesta a través de una voz en off que, desde la actualidad, propone un viaje a través de los textos y las huellas que ha dejado el Che, en un intento por desentrañar sus pensamientos más desconocidos. Sus intervenciones son breves y precisas, se interrelaciona con la voz de Ernesto Guevara, nos dispara hacia otro tiempo, nos brinda detalles desconocidos de su biografía. Esta voz es claramente subjetiva, plantea preguntas, abre interrogantes que quizás, el Che nos aclare a partir de sus textos.

2) Ernesto Guevara. Fue un ávido estudioso, lector y escritor, lo que permite incluir distintos planos de discursos, que aportan la riqueza de su mundo interior. En el plano político ideológico, con sus escritos e intervenciones públicas, rescatando aquellas intervenciones que no son tan conocidas, presentando las exposiciones sobre los temas de actualidad con su tono pausado, didáctico. Desde su adolescencia y a lo largo de toda su vida, desarrolló un estudio riguroso de la filosofía, la política y la economía, transitando corrientes de pensamientos variadas. El encuentro con algunos de estos materiales como el diccionario filosófico de su juventud, los apuntes críticos a la Economía Política, los cuadernos que llevaba en Bolivia, son indicios poco conocidos de toda su acción práctica. En Cuba, el Che puede desarrollar una acción revolucionaria que acompaña con el estudio profundo de los problemas que surgen de la práctica. El discurso epistolar es constante durante toda su vida. La correspondencia que mantuvo con sus familiares, en general breve, permite vislumbrar la claridad de sus conceptos y la agudeza de su humor. El discurso literario y poético, demuestra la necesidad de expresión permanente, la necesidad de narrar sus sentimientos más íntimos con la libertad de un artista. La poesía lo acompañó durante toda su vida. En sus cuadernos de Bolivia, encontramos poemas de Rubén Darío escritos de puño y letra, la grabación que le dejó a Aleida March antes de partir, los poemas que eligió y el recitado, íntimo y pausado, adquiere una dimensión única. La combinación de estos textos, tan diversos en estilo entre sí son los que lo desplazan del lugar del guerrillero mítico para descubrir en lo concreto al hombre.

Tristán Bauer en IMDB

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