“La mirada de Ouka Leele” (Javier Cortijo)


Naturaleza quietecita

De un biopic, o una hagiografía, sobre la artista que se presentó en sociedad con un cochinillo en la cabeza y con el mundo por montera, no sólo podría sino que casi debía esperarse algo mucho más radical, racial y hasta líricamente revolucionario que lo que aquí ronda y ensaya Rafael Gordon. También es cierto que, con los años, la vena rebelde se suele desinflar como un neumático playero y, encima, dibujarle un mostacho a la Gioconda es más viejo que el mear, que diría Nuria Bermúdez. De todas formas, la solución alternativa de filmar con pelos, señales y generosísimo metraje el titánico trabajo de ilustrar un muro de 300 m2 en la bella localidad murciana de Ceutí, encargo llevado a cabo por Ouka Leele allá por 2002, tampoco inventa el ginger ale que digamos (recuérdese «El misterio Picasso»).
Achatada por ambos polos, la cinta se queda en un documental «conservador» que abundantemente ilustra la obra de la ilustre ilustradora, la vuelve a poner con justicia en el mapa (aunque hay que recordar que el filme hizo un conato de estreno en diciembre pasado) y desvela datos «humanos» (y clínicos) de su vida. Aunque lo mejor de esta mirada de «mírame y no me toques» es que no da apenas la matraca con la «Movida madrileña». Ya lo vamos consiguiendo.

Obra de Ouka Leele

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