“Las listas negras de Hollywood: Una historia política y cultural” (Reynold Humphries)


 

Ediciones Península
El consumo emocional, uno de los artificios del sistema-mundo, es un carro repleto de comida basura e insatisfacción. Recorro, cansado, los pasillos de la editorial, animal enjaulado, y no encuentro acomodo. Enciendo y apago luces, agito las llaves, bajo al sótano, salgo a la calle, ordeno estanterías, olvido pitillos en el cenicero. La vida en marcha, marcha atrás, tiene momentos de dolor e incertidumbre. Los recuerdos aparecen vestidos de humo blanco, espeso, denso. Las equivocaciones forman parte de la identidad, del mismo modo que la verdad, superada la caja registradora del supermercado, muestra el lugar exacto desde el cual hablamos. Algo así ocurría en California —tierra de oro y grandes estudios cinematográficos— y en sus fiestas de alcohol y drogas, traidores, comunistas y vanidades que describe con rigor Reynold Humprhies en Las listas negras de Hollywood (Península, 2009). Una pequeña orquesta y teléfonos blancos; cínicos productores y contratos redactados en servilletas, piscinas en forma de riñón; chicas de Alabama o Nevada —con una copa pegada a su melena rubia, peluquería doméstica— que sueñan con ser actrices y una antigua estrella de cine mudo, pistolero a caballo, besando a un camarero. Varios mexicanos, piel cuarteada, aparcan brillantes coches. En ese caótico escenario humano, jauría de roces, talento, intenciones y secretos, el orden conservador de EE.UU. impuso su destructiva moral de combate y castigó con cárcel y silencio los brotes (rojos) de subversión. «¿Es usted en la actualidad o ha sido en algún momento miembro del Partido Comunista?» Llego a casa. Bajo las persianas. Leo una magnífica crónica de Raúl del Pozo sobre el libro en El Mundo. Será por la mística: ese olor salvaje y violento de la derrota.
Investigaciones del Comité de Actividades Antiamericanas acerca del comunismo en la industria cinematográfica americana.

La mañana del 27 de octubre de 1947, el guionista John Howard Lawson compareció en Washington ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes para responder a unas preguntas en el contexto de las investigaciones que dicho comité estaba realizando acerca del comunismo en la industria cinematográfica. El presidente del comité era el congresista republicano J. Parnell Thomas y su investigador jefe, Robert Stripling, un demócrata del sur del país. Lawson pidió autorización para leer una declaración. Thomas la examinó y le denegó el permiso: no era pertinente en las sesiones. A continuación, Stripling dio comienzo al interrogatorio de Lawson. Después de verificar su identidad, le preguntó: «¿Es usted en la actualidad o ha sido en algún momento miembro del Partido Comunista?». Reynolds Humphries.

Reynolds Humphries, profesor de Estudios Cinematográficos en la Universidad de Lille III. Articulista y conferenciante está considerado un verdadero especialista en las vicisitudes del cine de terror y sus protagonistas durante los años 40, así como uno principales los expertos en la trayectoria del director Fritz Lang.

 

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