Cine Astoria

23/10/2009

Cómo filmar “El capital”. Presentada por el Goethe-Institut, en Buenos Aires puede verse la versión abreviada de la película-río que Alexander Kluge dedicó al tratado de Marx.

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Pedro B. Rey / Rebelión

Jean-Luc Godard señaló alguna vez que existen dos tipos de cineastas: los que quieren hacer películas a cualquier precio y los que quieren hacer una película determinada. A la segunda categoría habría que agregarle un inciso: una película determinada que se considera imposible de filmar. Sergei M. Eisenstein (1898-1948) pasó a revistar definitivamente en la última de estas subcategorías cuando a fines de la década de 1920 se propuso adaptar el farragoso contenido de El capital (1867), el tratado económico-político de Karl Marx, al lenguaje cinematográfico. Eisenstein, la mente más brillante y minuciosa de aquel cine que conjugaba vanguardia y revolución, no pudo consumar el proyecto, pero es la inevitable alma tutelar que preside Noticias de la antigüedad ideológica: Marx, Eisenstein, El capital, la película de nueve horas y media que el año último, mientras el mundo entraba en una nueva crisis financiera, dio a conocer el alemán Alexander Kluge.

Alexander-KlugeAlexander Kluge

Tal vez fuera necesaria una filmografía como la alemana (que ya alumbró proyectos fílmicos tan monumentales como Hitler , de Hans-Jürgen Syberberg, y Berlin Alexanderplatz , de R. M. Fassbinder) y un cineasta omnívoro, esa figura artística e intelectual que parece pertenecer al siglo XX antes que al actual, para poder reflotar el proyecto. Kluge (Halberstadt, 1932), como prueba su biografía, pertenece a esa especie en extinción: estudió derecho e historia, frecuentó a Theodor Adorno y el Instituto de Investigación Social, colaboró con Fritz Lang y fue uno de los propulsores del Nuevo Cine alemán que tuvo su bautismo de fuego, en los años sesenta, con el Manifiesto de Oberhausen. El adjetivo omnívoro puede entenderse de manera todavía más precisa si se ven sus películas ( Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos , entre otras) o se lee El hueco que deja el diablo , el único de sus libros que circula en español y en el que los breves relatos pasan con fluidez de un accidente automovilístico sufrido por Hitler en 1931 a la tragedia de Chernobyl, de la perra Laika y el final de Cartago a la película dilecta de Walter Benjamin o los films perdidos de Murnau.

Noticias de la antigüedad ideológica (que el Goethe-Institut presentará en el docBsAs en la versión de menos de una hora y media, abreviada por su autor) también aprovecha “el mundo fantástico de los hechos objetivos” que frecuentan sus relatos. No se limita a ser la seca puesta en escena de un libro áspero y abstracto; por el contrario, aprovecha todas las líneas de fuga que permite el texto de Marx.

Los excursos de la película son extensos y variados: un diálogo con el poeta Durs Grünbein sobre la versión didáctica en verso homérico que Bertolt Brecht realizó del Manifiesto comunista hace contrapunto a una excelsa conversación con el escritor Hans Magnus Enzensberger. En ella, ambos imaginan (Kluge, hay que decirlo, es un entrevistador excelente) de qué manera podría haberse representado la crisis de 1929 o podría dar forma a un poema sobre temas en apariencias tan áridos como la economía.

Kluge es fiel a Eisenstein con una perseverancia siempre inteligente. Después de filmar Octubre , su opus sobre la Revolución de Octubre, el director soviético había llegado a la conclusión de que el único desafío creativo que le quedaba era abordar El capital . “La estructura de la obra surgirá de la metodología del cine-palabra, cine-imagen, cine-frase”, consigna en octubre de 1928, en una de las entradas de su diario. Su libro de cabecera en aquellos tiempos era el Ulises de Joyce, que lo inspiró en su proyecto de filmar a Marx. El cineasta, que se encontraba afectado por una ceguera temporaria, se reunió con el escritor irlandés (que al mismo tiempo pensaba en él o Walter Ruttmann para llevar a la pantalla grande su novela). “No soportaba la idea de tener que reducir las 29 horas de filmación, que para él eran muy importantes, a dos horas -cuenta el propio Kluge en una reciente entrevista en el Frankfurter Allgemeine Zeitung -. Como ya no puede leer en voz alta [estaba perdiendo la vista], Joyce pone un disco en el que lee el Ulises . A partir de allí ambos tramaron una ´dramaturgia esférica´, un cine sin narración lineal; las cosas deben girar unas alrededor de las otras, tal como lo hace un sistema planetario, en todas direcciones. Esto es épica, ya el Talmud babilónico había sido escrito de esta manera.” El crac financiero de 1929 y la desconfianza de los potenciales productores le darán el golpe de gracia al proyecto.

Kluge siguió esa estructura esférica que habían ideado el cineasta y el escritor. Su película está conducida por leyendas y consignas escritas que cambian de tipografía y color de pantalla, manteniendo siempre alerta la atención. El procedimiento recuerda el distanciamento estipulado por Brecht y las frases que intercala en sus obras el propio Godard, otro creador de ambiciones teóricas. Actores leen fragmentos de El capital de maneras diversas (desde la salmodia al recitado), pero también de otros textos de Marx. La prosa, pese a su frialdad técnica, se revela así de una vitalidad casi narrativa. Una de las virtudes de la película proviene del efecto que el curioso modo de distribución tiene sobre su forma: la película -el dato quizá diga mucho sobre el futuro del cine- no fue pensada para su estreno en salas comerciales, sino para ser editada en DVD (por la editora Suhrkamp).

El film tiene, a pesar de la riqueza de sus estribaciones, un núcleo duro. Se trata de El hombre en la cosa , un corto autónomo firmado, no por Kluge, sino por Tom Tykwer. La imagen de una calle, un edificio, una mujer que camina, luego corre y queda inmovilizada es la coartada para presentar un “pequeño Marx explicado a los niños”. Haciendo foco en algunos de los muchos elementos que componen la instantánea, la lente va desbrozando las redes de historia material que acumula cada uno de esos objetos, de la tela y las botas de la mujer al portero eléctrico o las cerraduras, del adoquinado a la goma de mascar o la colilla aplastada contra el suelo.

La escena final, con una muchacha que busca en el cementerio de Highgate, en Londres, la tumba del filósofo, es reveladora. Marx no está bajo el gran busto que lo conmemora, sino en los confines más silvestres del terreno, resguardado por una lápida en pésimo estado. No es, sin embargo, un final nostálgico. A Kluge no le interesa reivindicar a un Marx hace tiempo muerto. Lo ve, en todo caso, como una usina de ideas para reflexionar sobre la experiencia humana. Como él mismo sugiere: es el “boy-scout que nos puede guiar a través de un mundo altamente complejo y llevarnos de vuelta a la antigüedad”.
El film de Kluge podrá verse hoy viernes 23, a las 19.30, y el lunes 26, a las 22, en la Sala Leopoldo Lugones, del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530)

12/10/2009

Entrevista a Nuri Bilge Ceylan sobre “Tres monos” en Golem

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Nota de intención del director
Desde que tengo uso de razón, las manifestaciones del increíblemente amplio abanico de la psique humana me han intrigado, fascinado, incluso asustado. Siempre me ha extrañado la coexistencia, en el interior del ser humano, del gusto por el poder y de la capacidad de perdón, del interés por lo más sagrado y también por lo más banal, del amor y del odio.

La película toca esta clase de situación emocional y psicológica mediante una intriga cargada de relaciones complejas y violentas entre los cuatro personajes principales. He intentado dramatizar los pensamientos abstractos, las creencias y los conflictos conceptuales que habitan en lo más profundo de nuestro ser.

Lo que más sorprende es la desviación que hace tambalearse a todo el conjunto; la carretera que se bifurca de pronto. Por ejemplo, el momento en que una persona valiente cae de rodillas, temblando de miedo. O ese otro cuando un cobarde se vuelve valiente. Al contar esta historia, he intentado comprender la naturaleza humana, describirla mediante ese tipo de desviaciones.

Según dice Nuri Bilge Ceylan, el guión se inspira en el cuento japonés de los tres monos de la sabiduría. Cada uno se cubre con las manos una parte diferente del rostro, los ojos, la boca y los oídos, para no ver, no decir ni oír algo malo. (Golem)

Filmografía

1995 KOZA (Cortometraje – Blanco y negro)
1997 KASABA (El pueblo) (85’ – Blanco y negro)
1999 MAYIS SIKINTISI (Nubes de mayo) (117’ – Color)
2003 LEJANO (110’ – Color)
2006 LOS CLIMAS (97’ – Color)
2008 TRES MONOS (109’ – Color)

Nuri Bilge Ceylan en IMDB
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ENTREVISTA
¿Cómo surgió la idea de TRES MONOS? Es fácil olvidarse de las primeras motivaciones de un proyecto. Creo que la primera escena que me vino a la cabeza fue la imagen de un hijo que golpea a su madre. ¿Qué puede provocar una situación tan improbable? Escribir un guión es un proceso muy caótico. Y este fue más complicado que los anteriores; necesité a un coguionista.

¿El coguionista es el actor que interpreta al político? Sí, pero ya estábamos trabajando en el guión mi esposa Ebru y yo. En Los climas, ella me dio ideas cruciales, como el accidente de moto, por ejemplo, pero no quiso aparecer en los títulos de crédito como coguionista. Esta vez estaba decidido a trabajar con ella de nuevo. Me conoce muy bien, por lo que sobran los largos procesos explicativos. Alquilamos una casa en la montaña donde trabajamos durante unos meses. Pero la historia se hacía cada vez más compleja, y decidimos pedirle a nuestro amigo Ercan Kesal que se uniera a nosotros. Es médico y dirige un hospital. Había hecho la mili en la región perdida donde estábamos y se le da muy bien contar sus recuerdos. Nos vimos durante tres meses a razón de cuatro horas diarias para hablar de la historia y de los personajes. Cada día les ponía “deberes” para el día siguiente con referencia a una escena específica. Pero debo decir ante todo que la arquitectura del guión se debe a Ebru porque, una vez más, me dio ideas cruciales. Era la primera experiencia de Ercan como guionista. También estuvo metido en política, y por eso el personaje que encarna es un político.

El aspecto político no se trata realmente en la película. Solo sabemos que es un candidato a las elecciones y que tiene poder. Lo importante es que tuviera una relación con la esposa del hombre que está encarcelado por su culpa. Cuando pierde las elecciones, debe demostrar una violencia contenida. Dio la casualidad de que había elecciones en Turquía durante el rodaje. Pudimos rodar planos, que no incluimos en el montaje final, y sonidos de ambiente interesantes. El partido al que representa es imaginario.

Algunos críticos, que le habían calificado de cineasta “autobiográfico”, se han quedado sorprendidos por la elaboración del relato. Todas mis películas anteriores son historias de ficción aunque yo interprete un papel en ellas. Es muy fácil equivocarse a la hora de realizar. Si hubiera escogido un partido político real, muchos habrían visto un mensaje político. Sin embargo, mis inquietudes son más existenciales que políticas.

El guión contiene elementos casi melodramáticos. Me gustan mucho los temas melodramáticos que se ven en el cine turco popular. El público turco disfruta con ellos, yo también. Mi intención era usar estos temas de forma realista. La mayoría de los melodramas describen situaciones imposibles que se convierten en aceptables si se tratan de forma realista. En mi opinión, la esencia de la vida es melodramática, especialmente en Turquía.

¿El realismo aparece únicamente en el rodaje o ya está presente durante la escritura del guión? Está presente en la escritura. A veces no me doy cuenta de que no funciona hasta que empezamos a rodar, y debo modificar el guión. Por ejemplo, cuando la madre vuelve a casa y enseña al hijo el dinero que le ha dado el político, el chico se alegraba. Pero al rodar la escena, vi que no funcionaba. Al final, más bien parece disgustado.

¿Porque sospecha que su madre es infiel? No tiene que ser por eso. Ya lo decía Nietzsche. Hay dos tragedias en la vida: no conseguir el objetivo y, lo que es peor, conseguir el objetivo. Los dos hacen algo peligroso sin haber pedido la aprobación del padre. La credibilidad de la escena durante el rodaje no está dictada por la lógica, sino por la intuición.

Su empeño en tratar de manera realista códigos melodramáticos recuerda a Fassbinder… Desde luego, y también a Bergman, creo.

Lo que más parece interesarle es lo que ocurre en la mente de los personajes. Puede que sea lo más difícil de plasmar en la imagen. Sí, me gusta explorar el alma de los personajes. Es posible que el cine no llegue tan lejos como la literatura en este aspecto. Es un arte joven aún, pero tengo la impresión de que todavía no ha dado una obra equivalente a la de Dostoievki. Quizá lo hagamos algún día. Me interesa entender lo que ocurre en lo más profundo del ser humano. Si uno conoce mejor su parte oscura, puede perfeccionarse.

¿Cómo se le ocurrió el título? Muy tarde en el proceso. Viene de la filosofía de Confucio, donde los tres monos tienen un significado positivo que representa la sabiduría: no oyen el mal, no lo ven ni hablan de él. En la película, el hijo finge que no ha visto a su madre cometiendo adulterio; el padre finge que no ha oído la voz de su jefe al teléfono, y la madre miente al padre y al hijo. Hoy en día, la metáfora de los tres monos se usa de forma peyorativa, para denunciar la hipocresía de las apariencias.

Las consecuencias parecen interesarle más que la acción en sí. Hay un accidente y un asesinato, pero no enseña nada. Rodé el accidente, pero no lo mantuve en el montaje final. Demasiada acción podría eclipsar los otros momentos de la película.

¿Por qué no se ha ocupado de la fotografía, como hizo en LEJANO? Me gusta mucho trabajar con Gokhan Tiryaki. Ya habíamos trabajado juntos en Los climas porque al tener el papel principal, no podía ocuparme de la cámara. Sus ideas son estimulantes y aporta mucho, aunque sigo decidiendo dónde colocar la cámara y escogiendo la iluminación. Luego, lo controlo todo en el monitor, lo que es mucho más fácil que estar detrás de la cámara. Tengo una visión global y me concentro sobre todo en los actores.

¿Tenía una idea precisa de la imagen para esta película? Quería concentrarlo todo en los tres miembros de la familia. Para conseguirlo, debía aislarlos visualmente del mundo que los rodea. Al principio, incluso había pensado en no mostrar a ningún otro personaje aparte de ellos tres. También quería crear un entorno cromático peculiar, de tonos “desaturados”, lo que conseguí en la posproducción. Quería una imagen menos realista que en mis películas anteriores, más estilizada. Decidí crear mi propio universo visual.

El entorno cromático es perfecto para una historia oscura, trágica… Tampoco debemos exagerar su significado. Esas imágenes son las de mi alma. Corresponden a mi visión del mundo desde hace 20 años. Técnicamente, consigo obtener lo que quiero mucho mejor que antes. Tengo una personalidad bastante sombría. Debo luchar para que la vida sea más llevadera.

Hablando de cómo aísla a los personajes, hay escenas rodadas en primer plano, pero la discusión con el amante está rodada de lejos… Había gritos, violencia… No me gusta mostrar esas cosas. Me pareció que bastaba con rodarlo desde lejos.

La escena en que la pareja discute en el dormitorio también es violenta, pero la cámara está muy cerca. El decorado no me permitía alejar la cámara. Además, en esta escena, la violencia es más latente. Parece que va a explotar, pero no lo hace, por eso se puede rodar en primer plano. La otra escena es violenta de por sí.

¿Cómo encontró la casa? ¿Es un decorado? No podemos permitirnos esos lujos. Un día, al pasar cerca de una vía férrea, vi la casa. Al principio dudé, me parecía demasiado perfecta, como si fuera un decorado. Buscaba una casa banal, realista. El interior y la terraza no eran como había imaginado. No quería que se viese el mar, me parecía demasiado bonito. Me decidí por la cercanía de la vía férrea; uno de los posibles títulos de la película era “El ruido de los trenes”. Las habitaciones de la casa dificultaron el rodaje y nos impusieron una escenografía interesante, ya que muchas veces, la cámara y el equipo no podían estar en la misma estancia que los personajes. Generalmente no soy muy exigente en cuanto a las localizaciones, me adapto fácilmente a lo que hay. De haber rodado en otra casa, habría creado una atmósfera específica. En este caso, me esforcé en utilizar el decorado al máximo. Había escrito el guión pensando en un balcón, no en esa enorme terraza que acaba teniendo un papel muy importante. Pero saber adaptarse es parte del trabajo de escenógrafo. Soy una persona práctica en el plató.

¿Cómo escogió a los otros actores? Tuvimos que acelerar la preparación del rodaje debido a las elecciones, quería rodarlas.

Y que acabó eliminando en el montaje final… Sí, conmigo siempre es así. Hubo que hacer el reparto en quince días. El director de reparto solo consiguió encontrar al joven. Le pedí a mi ayudante que saliera a la calle a rodar a gente. Pusimos anuncios en la prensa e hicimos muchas pruebas, pero no encontraba un actor convincente para el papel del padre. Por fin me acordé de alguien a quien había conocido en Estrasburgo durante un festival de cine turco. Es un cantante conocido en Turquía que ya había trabajado en televisión. Al ver la prueba, no me cupo la menor duda, era el padre. La madre es una actriz de teatro que también ha hecho series de televisión.

¿Cómo trabajó con ellos? Ningún actor es igual. Es necesario crear un método para cada uno. Tuve que luchar constantemente contra la interpretación demasiado teatral de la madre. Hice trampas; rodaba los ensayos sin que lo supiera. Ensayaba algunas escenas delicadas en el dormitorio mientras la rodábamos desde la cocina sin que lo supiera. Solía ser mucho más natural. Cuando decía: “Acción”, no le salía tan bien.

Con el padre filmábamos primero la escena al pie de la letra. Luego rodábamos variantes y le pedía que improvisara. Le decía: “Si estuvieras en su lugar, ¿cómo reaccionarías?” A menudo superaba mis expectativas.

Quizá el personaje del hijo sea el más difícil: habla poco, es enigmático. La primera semana no me gustó mucho el actor. Estaba muy estresado. En esa época, acababa de salir de una escuela de arte dramático, era su primer papel. A partir de la segunda semana estuvo magnífico.

Debe ser más difícil dirigir a los actores cuando hay pocos diálogos. Sí, sobre todo si son actores de teatro. Tienden a llenar los silencios con muecas inútiles. Las escenas no habladas son las más difíciles. Aprovecho para hacer trampas y rodar sin que lo sepan. El cámara y yo siempre estábamos atentos para captar lo inesperado. Teníamos palabras clave que cambiábamos a diario para empezar a rodar sin que los actores se enterasen. Por eso nunca utilicé la claqueta. Además, rodé el doble de metraje que en Los climas. Claro que no es de extrañar: tenía el papel principal y era difícil rodarme sin que lo supiera.

¿Qué le ha aportado rodar con cámara digital de alta definición en comparación con sus películas anteriores? Rodé Los climas con la misma cámara. La diferencia está en los progresos realizados en el etalonaje digital en posproducción. La cámara no marca la diferencia, todo el mundo usa la misma. En fotografía se sabe desde hace mucho: varios fotógrafos pueden utilizar la misma cámara, pero todo depende del trabajo posterior, del revelado. Lo más importante no es la definición de la imagen; lo esencial es la densidad de la imagen. Es lo que le aporta profundidad y sentido. Ahora se pueden oscurecer las esquinas, dar mayor densidad a los negros en una parte concreta del encuadre. Es posible retocar cada plano como si fuera un cuadro. Por ejemplo, cuando el chico corre detrás de su padre hacia la vía férrea, le rodamos con un picado desde la casa, como si la madre le mirase. En la película, una gran sombra en la terraza oscurece la imagen. La sombra no estaba cuando rodamos, pero es lo que da fuerza al plano.

¿Es verdad que se inspiró en una película de Yilmaz Güney para TRES MONOS? El punto de partida se parece mucho a Baba (El padre), una película de Yilmaz Güney que me gusta mucho. Pero solo fue eso. Cuenta la historia de un hombre rico cuyo hijo comete un asesinato, y paga al vigilante para que se inculpe. Güney hace el papel del vigilante, que pasa años en la cárcel.

La banda sonora está muy cuidada. Recuerda al cine de Robert Bresson. Robert Bresson es uno de mis maestros. Para contar ciertas cosas, la imagen sobra, basta con el sonido. Pero son cosas en las que no pienso durante el rodaje. Todo esto nace en el montaje, durante las mezclas. Es sumamente difícil tomar decisiones referentes al sonido porque las posibilidades son infinitas: cada sonido puede crear un acontecimiento diferente. Es la primera vez que no uso música en una película y he quedado muy satisfecho. Excepto la canción del teléfono móvil.

¿Por qué escogió esa canción? Durante el rodaje de Los climas, en el extremo Este de Turquía, alejados de todo, nos vimos obligados a dormir una noche en el autobús de rodaje. Nos despertamos en plena noche por el frío. El vehículo no arrancaba. Si nos quedábamos, nos moriríamos de frío. Decidimos andar, y al rato vimos una luz a lo lejos. Llamamos a la puerta de una casa donde había tres hombres jóvenes alrededor del fuego. Uno nos contó que estaba enamorado de una chica. En Turquía, el novio todavía compra a la novia. Llevaba dos años ahorrando para conseguir el dinero necesario, pero calculaba que aún le faltaban cinco años. Mientras hablaba, se oía esta canción de amor. Nunca olvidaré la escena ni la canción.

Michel Ciment y Yann Tobin, Cannes, 23 de mayo de 2008 Positif (Golem)
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Más en este blog, “Puro Cine: nuevas películas de Celan, Zonca y Jarmusch” por Stuart Klawans

“III Muestra de Cine Árabe y Mediterráneo, del 22 al 25 de Octubre”

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Josep Torrell (Rebelión)
La oportunidad de descubrir

Al otro lado del viento, más allá del Mediterráneo, están los países árabes. Allí, también hacen cine. Lo único que ocurre es que su cine no se ve. Por supuesto, aquí en occidente es así, pero tampoco en sus propios países se exhibe. Allí, al otro lado del Mediterráneo, sólo logra estrenarse la producción media, comercial y sin otro interés que el sociológico.

Los otros, los cineastas que saben hacer su oficio sin tropezar en groseras caídas de tono, hacen sus películas con dinero que, generalmente, viene del exterior y fían su distribución por los festivales de cine del mundo entero. Muchas veces, en su país están prohibidos. La opinión pública ha conseguido que les dejen trabajar —y los gobiernos aceptan porque necesitan las divisas— pero estrenar es otra cuestión.

Por ello, Sodepau y Cinebaix han organizado conjuntamente la III Muestra de Cine Árabe y Mediterráneo en el Cine Baix de Sant Feliu de Llobregat, los días del jueves 22 al domingo 25 de octubre de este año, para ver este cine que raramente se puede ver. Y han escogido un sitio muy significativo: el Cine Baix, que es una de las pocas salas autogestionadas que hay en Cataluña, y por ello constituye una insignia en favor de cines públicos. En cuatro días, ofrecen la posibilidad de ver once largometrajes (sólo uno de ellos ha sido estrenado, pero sin que nadie se enterara).

El programa de esta semana es realmente importante: es una muestra pequeña pero interesante. Hay cinco películas que ofrecen la oportunidad de descubrir el cine que no recala nunca en las salas comerciales, y dos de ellas, en particular, son merecedoras de nuestro apoyo y difusión.

Sacrifices (Sunduq al-dunyâ, 2002) de Ossama Mohammad y Los días de aburrimiento (Ayam aldajar, 2008) de Abdellatif Abdelhamid son dos películas sobre la infancia, diametralmente opuestas en su realización. Mientras la primera le debe mucho a la influencia de Andrei Tarkovski, la segunda pasa por ser una película convencional, en la que la belleza formal está travestida de envoltura del relato. Los dos cineastas estudiaron —como muchos otros en Siria— en el VIGK de Moscú y ello se nota mucho en la planificación (no hay repetición de planos, ni juegos de plano y contraplano). En Ossama Mohammad la línea del guión es extremadamente tenue, y lo que lo sostiene es el trabajo de la forma (el cómo, antes que el qué). Por el contrario, Abdellatif Abdelhamid es mucho más discreto pero con un trabajo de cámara que iguala al de su compañero.

Mujeres de Hezbolá (Femmes de Hezbollah, 2000) de Maher Abi Samra es un documental sobre la cara oculta del Partido de Dios. Entrevistando a una fundadora y a una joven militante, consigue que aparezca un matiz distinto sobre las mujeres que participan en él. El documental no es en absoluto condescendiente con respecto a Hezbolah, pero a la vez contiene indicios interesantes del camino futuro de sus mujeres.

El cumpleaños de Laila (Eid milad Laila, 2008) y Diluvio en el país del Baas (Toufan Fi Balad al Baas / Déluge au pays du Baas, 2002) son dos películas que merece ver y que vale la pena apoyar. Son películas muy ilustrativas de lo mejor que se hace en Oriente Medio.

El cumpleaños de Laila del realizador palestino Rashid Masharawi compitió el año pasado en el festival de San Sebastián, y luego tuvo un fugaz pase por los cines Renoir, antes de hundirse en el silencio. Abu Leila es un taxista un tanto especial: en realidad, es un juez al que la Autoridad Palestina dejó de pagar su retribución, y, mientras tanto, trata de ganarse la vida haciendo de taxista. Lo que vemos es sólo un día en su vida (el del cumpleaños de su hija). Pero las calles de Ramallah son un infierno, por donde ha de sobrevivir el taxista-juez.

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El director de Diluvio en el país del Baas es Omar Amiralay. Quizás su nombre no suene, pero es, sin lugar a dudas, uno de las más hábiles maestros del documental contemporáneo. (En 1999 escribí ya una nota sobre Le plat de sardines, vista en Locarno.)

En su última película, Omiralay vuelve al lugar donde rodó su primer corto y lo reescribe, de modo que el resultado sea un balance crítico de los años del Partido de la Resurrección Socialista Árabe (Baas) en el poder. El lago Assad —en el transcurso del río Eúfrates— se convierte en algo contradictorio (según la opinión de las gentes o la de los dirigentes). Diluvio en el país del Baas es un inmejorable ejemplo de cómo es su cine. No hay un plano ni una secuencia de más: la racionalidad es el procedimiento que emplea para confeccionar sus películas.

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III Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani de Catalunya del 22 al 25 de octubre, CineBaix de St. Feliu de LLobregat

Jueves 22 de octubre

10.00- Sesión matinal para centros educativos de secundaria. Proyección de la película El cumpleaños de Laila

19.15- Presentación de la III Muestra de Cine Árabe y Mediterráneo de Cataluña a cargo de:

Meritxell Bragulat, directora de la Muestra, Director de l’Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament, representante de l’Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC), Concejala delegada d’Agermanaments, Solidaritat i Cooperació al Desenvolupament i Immigració de l’Ajuntament de Sant Feliu de Llobregat.

19.45- Proyección de El cumpleaños de Laila- Dirección y guión: Rashid Masharawi- País: Palestina- Duración: 72 min- Idiomas: VO árabe con subtítulos en español .

21:15- Proyección de Diluvio en el país del Baas- Dirección y guión: Omar Amiralay- País: Siria- Duración: 46 min- Idiomas: VO francés/árabe con subtítulos en español .

22.00- Debate-coloquio con el director Omar Amiralay

Viernes 23 de octubre

10.00- Sesión matinal para centros educativos de secundaria. Proyección de la película El cumpleaños de Laila

19.00- Proyección de La ternura del lobo- Dirección: Jilani Saadi- País: Túnez- Duración: 85 min- Idiomas: VO árabe con subtítulos en español

21.00- Proyección Hey, no olvides el comino- Dirección y guión: Hala Alabdalla- País: Síria- Duración: 66 min- Idiomas: VO francés/árabe con subtítulos en catalán.

22.10- Debate-coloquio con la directora Hala Alabdalla

Sábado 24 de octubre

17.15- Proyección de Jinga48- Dirección: Ula Tabari- Países: Palestina y Qatar- Duración: 76 min.- Idiomas: VO inglés/árabe con subtítulos en catalán.

CineBaix

02/09/2009

El cine de todos los días en Cuba. Boletín ICAIC DIGITAL, 1 de septiembre de 2009.

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ICAIC DIGITAL / Rebelión

Publicación digital quincenal del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. La Habana. Cuba.
6 350 suscriptores en todo el Mundo
1 de septiembre de 2009
EL EDITOR PROPONE….
En este Boletín se anuncia la producción de nuevas películas, incluida la que dirigirán dos de nuestros más internacionales actores, Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, los recordados “Diego” y “David” de Fresa y Chocolate. También anunciamos estrenos, como los cuatro documentales sobre “Benny” Moré, de Jorge Luis Sánchez. Además, adelantamos información sobre una nueva y siempre esperada revista Cine Cubano. El editor
CONTENIDOS
  • NOTICIAS DEL CINE NACIONAL E INTERNACIONAL
  • ACTORES PROTAGÓNICOS DE FRESA Y CHOCOLATE DIRIGIRÁN LARGOMETRAJE
  • ENTREVISTA A JORGE LUIS SÁNCHEZ SOBRE SUS DOCUMENTALES DEL “BENNY”
  • FILME CUBANO CIUDAD EN ROJO EN FESTIVAL DE MONTREAL
  • !!SILENCIO!! !! SE FILMA !! NUEVAS PELÍCULAS EN PRODUCCIÓN
  • PRESENTACIÓN DE LA REVISTA CINE CUBANO 172
  • CONVOCATORIA PARA EL PREMIO DE GUIÓN EN EL FESTIVAL DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO
  • HOMENAJE AL ICAIC EN AUSTRIA
  • PRÓXIMA SALIDA DE REVISTA DIGITAL DEL LA FUNDACIÓN DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO
  • CONCLUYÓ PRIMERA ETAPA DEL CONCURSO DE GUIÓN DOC TV
  • EN RECORDACIÓN DEL ACTOR ADOLFO LLAURADÓ
  • SUCEDIÓ EN SEPTIEMBRE
  • UN AÑO MÁS EN SEPTIEMBRE

  • CARTELERA DE LA CIUDAD DE LA HABANA
  • PROGRAMACIÓN DE LA CINEMATECA DE CUBA

02/03/2009

La política encubierta de Hollywood. Las corporaciones deciden lo que puedes ver en el cine.

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Matthew Alford y Robbie Graham (Rebelión / Global Research)
Tom Cruise – “la celebridad más poderosa del mundo” según Forbes Magazine – fue despedido sin más ni menos en 2006. Su despido fue particularmente chocante porque no fue realizado por su empleador directo, los Estudios Paramount, sino por el holding de Paramount, Viacom. El director gerente Summer Redstone – tristemente célebre por su irascibilidad – quien posee una larga lista de compañías mediáticas incluyendo a CBS, Nickelodeon, MTV, y VH1 – dijo que Cruise había cometido “suicidio creativo” después de una avalancha de maniática actividad pública. Fue un despido digno de un episodio de “The Apprentice” [El Aprendiz] [i]

El caso Cruise apunta a la noción pasada por alto de que los mecanismos internos de Hollywood no son determinados en su totalidad por los deseos del público, como se podría esperar, sino que están orientados a responder exclusivamente a las decisiones de los creadores de los estudios, o incluso a las de los propios jefes de los estudios. En 2000, The Hollywood Reporter publicó una lista de las 100 personalidades más poderosas en la industria durante los últimos 70 años. Rupert Murdoch, jefe de News Corporation, dueño de Twentieth Century Fox, era el personaje en vida más poderoso. Con la excepción del director Steven Spielberg (Nº 3), ningún artista aparece entre los máximos diez.

Cada uno de los estudios dominantes de Hollywood (“los grandes”) es ahora una subsidiaria de una corporación mucho mayor y por ello no es tanto un negocio separado o independiente, sino más bien sólo una de numerosas fuentes de ingresos en el imperio financiero más amplio de su casa matriz. Los grandes y sus sociedades controladoras son: Twentieth Century Fox (News Corp), Paramount Pictures (Viacom), Universal (General Electric/Vivendi), Disney (The Walt Disney Company), Columbia TriStar (Sony), y Warner Brothers (Time Warner). Esas empresas matrices se encuentran entre las mayores y más poderosas del mundo, dirigidas habitualmente por abogados y banqueros de inversión. [ii] Sus intereses económicos también están a veces estrechamente vinculados a áreas politizadas como la industria de los armamentos, y están frecuentemente inclinadas a hacer que el gobierno del momento se sienta cómodo porque decide sobre la regulación financiera. Como lo describe el periodista ganador del premio Pulitzer, profesor Ben Bagdikian, mientras otrora los hombres y mujeres dueños de los medios cabían en una “modesta sala de fiestas de un hotel,” los mismos propietarios (todos varones) podrían caber ahora en una “amplia cabina telefónica.” Podría haber agregado que, aunque puede que una cabina telefónica no sea exactamente el sitio ideal para gente como Rupert Murdoch y Sumner Redstone, esos individuos ciertamente se reúnen en lugares como Sun Valley en Idaho para identificar y forjar sus intereses colectivos.

Por cierto, el contenido de los filmes de un estudio no es siempre determinado enteramente por los intereses políticos y económicos del holding. Los directores gerentes de los estudios tienen habitualmente considerable libertad de acción para hacer las cintas que desean hacer sin interferencia directa de los que mandan en última instancia. Al menos, sin embargo, el contenido de los estudios de Hollywood refleja ampliamente los grandes intereses corporativos y, a veces, las sociedades matrices tras los estudios toman un interés consciente y deliberado en ciertas películas. Hay una batalla entre fuerzas “de arriba abajo” y “de abajo arriba”, pero los medios y los círculos académicos dominantes se han concentrado tradicionalmente en las segundas, en lugar de las primeras.

Consideremos el éxito de ventas “Australia,” el ‘peliculón’ de Baz Luhrmann. Dos de los aspectos más destacados de la cinta fueron que, primero, restó importancia a la historia de los aborígenes nativos y, segundo, que hizo que Australia pareciera un sitio fantástico para ir de vacaciones. No debiera sorprender – la compañía matriz de Twentieth Century Fox (News Corp de Rupert Murdoch) – trabajó de común acuerdo con el gobierno australiano durante toda la producción de la película debido a intereses comunes. El gobierno se benefició de la inmensa campaña turística de Luhrmann, que incluyó no sólo la cinta en sí sino también una serie de extravagantes anuncios relacionados (todos en aparente apoyo a su torpe programa de “reconciliación” aborigen). Por su parte, el gobierno dio a su hijo favorito decenas de millones de dólares en rebajas de impuestos. El periódico West Australian llegó a afirmar que Murdoch hizo que su “infantería periodística” asegurara que cada aspecto de su imperio mediático diera a “Australia” reseñas entusiastas, una evaluación ilustrada primorosamente por The Sun, que gozó tanto de “esa rara pieza de buen entretenimiento a la antigua” que su crítico se sintió “tentado a ir rápidamente a la agencia de viajes.”

Hay precedentes históricos para semejantes interferencias. En 1969, Haskell Wexler – director de fotografía de “Alguien voló sobre el nido del cuco” – tuvo considerables problemas para distribuir su clásico “Medio ambiente frío”, que tocó el tema de las protestas contra la guerra en la Convención Demócrata del año antes. Wexler afirma que tiene documentos obtenidos según la Ley de Libertad de la Información que revelan que en la víspera de la distribución de la cinta, el alcalde de Chicago Richard J. Daley y altas fuentes en el Partido Demócrata hicieron saber a Gulf and Western (en aquel entonces la sociedad matriz de Paramount) que si distribuía “Medio ambiente frío”, no obtendría ciertos beneficios tributarios y otras ventajas a su favor, “Un gilipollas tieso no tiene conciencia,” nos dijo furioso Wexler, al hablar de los dirigentes empresariales de Hollywood, “y ellos no tienen conciencia.”

Wexler explicó cómo fue implementada esa conspiración corporativa para atraer el mínimo de atención: “Paramount me llamó y dijo que yo necesitaba exenciones de todos los [manifestantes] en el parque, lo que era imposible de conseguir. Dijeron que si la gente iba a ver esa película y salía del cine y cometía un acto violento, las oficinas de Paramount podían ser procesadas.” Aunque Paramount estaba obligada a distribuir la cinta, presionó con éxito para lograr un certificado X, la publicitó poco, y prohibió a Wexler que la llevara a los festivales de cine. No es exactamente la mejor manera de obtener ganancias con una cinta, pero es un medio efectivo para proteger los principales intereses del holding.

Luego está el famoso caso de “Fahrenheit 9/11” (2004), el éxito de Michael Moore que Walt Disney Company trató de echar por tierra a pesar de haberlo “probado hasta por las nubes” en pruebas de público. La subsidiaria de Disney Miramax insistió en que su sociedad matriz no tenía derecho a impedirle que distribuyera la cinta porque su presupuesto estaba muy por debajo del nivel que requería la aprobación de Disney. Representantes de Disney replicaron que podían vetar cualquier película de Miramax si parecía que su distribución sería contraproducente para sus intereses. El agente de Moore Ari Emanuel afirmó que el jefe de Disney, Michael Eisner, le había dicho que quería retirarse del acuerdo por preocupaciones respecto al efecto político de parte de políticos conservadores, especialmente respecto a ventajas tributarias dadas a propiedades de Disney en Florida como Walt Disney World (el gobernador era el hermano del presidente de EE.UU. de entonces, Jeb Bush). Disney también tenía vínculos con la familia real saudí, que era mostrada de modo poco favorable en la película: un poderoso miembro de la familia, Al-Walid bin Talal, es dueño de una inversión importante en Eurodisney y había jugado un papel decisivo en el rescate del parque de entretención con problemas financieros. Disney desmintió la existencia de un juego político tan importante, explicando que estaban preocupados de ser “arrastrados a una batalla política con una carga política tan importante,” que dijo podría molestar a clientes.

Disney ha difundido consecuentemente mensajes favorables a los círculos dominantes en sus cintas, particularmente bajo enseñas subsidiarias como Hollywood Pictures y Touchstone Pictures (aunque la película biográfica “Nixon” de Oliver Stone en 1995 es una excepción notable). Varias recibieron generosa ayuda del gobierno de EE.UU.: “In the Army Now” [En la mili americana] (1994), Crimson Tide [Marea roja] (1995), y Armagedón (1998), respaldadas por el Pentágono y censuradas por la CIA. En 2006, Disney distribuyó la serie para la televisión “The Path to 9/11” [Camino al 11 de Septiembre] que fue fuertemente deformada para exonerar al gobierno de Bush y culpar al de Clinton por los ataques terroristas, provocando cartas indignadas de queja de la antigua Secretaria de Estado Madeline Albright y del ex Consejero de Seguridad Nacional de Clinton, Sandy Berger.

La naturaleza de la producción de Disney tiene sentido si consideramos los intereses de las altas esferas de la corporación. Históricamente, Disney ha mantenido estrechos lazos con el departamento de defensa de EE.UU., y el propio Walt fue un virulento anticomunista (aunque los informes de que haya sido un informante secreto del FBI o incluso fascista, son bastante más especulativos). En los años cincuenta, patrocinadores corporativos y gubernamentales ayudaron a Disney a hacer películas promoviendo la política de “Átomos para la Paz” del presidente Eisenhower, así como el infame documental “Duck and Cover” [Agáchate y cúbrete] que sugería a los escolares que podrían sobrevivir a un ataque atómico ocultándose bajo sus pupitres. Incluso ahora, un miembro durante mucho tiempo del Consejo de Directores de Disney sigue siendo John E. Bryson quien es también director de The Boeing Company, uno de los mayores contratistas aeroespaciales y de la defensa del mundo. Boeing recibió 16.600 millones de dólares en contratos del Pentágono después de la invasión de Afganistán por EE.UU. [iii] Debe haber sido un interesante incentivo para que Disney no encargara películas críticas contra la política exterior de Bush, como Fahrenheit 9/11.

Es poco sorprendente que cuando Disney distribuyó Pearl Harbor (2001) – una película simplista, de mega-presupuesto hecha con plena cooperación del Pentágono, y que celebró la resurrección nacionalista estadounidense después de ese “día de infamia” haya sido ampliamente recibida con cinismo. Sin embargo, a pesar de reseñas lamentables, Disney decidió inesperadamente en agosto de 2001 ampliar la ventana de distribución nacional de la cinta del estándar de entre dos y cuatro meses a sorprendentes siete meses, lo que significaría que ese éxito “de verano” fuera visto hasta diciembre. Además, Disney aumentó la cantidad de cines en los que se mostraba la película, de 116 a 1.035. Para las corporaciones que se beneficiarían con las secuelas del 11-S, Pearl Harbor aseguró una música de fondo convenientemente sombría.

Pero mientras películas como “Australia” y “Pearl Harbor” recibieron tratamiento preferencial, películas que dan a pensar o que son incendiarias son frecuentemente arrojadas al agujero negro de la memoria cinematográfica. “Salvador” de Oliver Stone (1986) fue una denuncia gráfica de la guerra civil salvadoreña, su narrativa era ampliamente favorable a los revolucionarios campesinos izquierdistas y explícitamente crítica de la política exterior de EE.UU., condenando el apoyo de EE.UU. a los militares derechistas de El Salvador y a los infames escuadrones de la muerte. La cinta de Stone fue rechazada por todos los principales estudios de Hollywood – uno la describió como una “obra odiosa” – aunque recibió excelentes reseñas de muchos críticos. La película fue finalmente financiada por inversionistas británicos y mexicanos y logró una distribución limitada. Documentales más controvertidos recientemente como “Loose Change” (2006/2007), que argumentó que el 11-S fue “hecho en casa,” y “Zeitgeist” (2007), que presenta una visión aterradora de la economía global, han sido vistos por millones a través de Internet cuando los medios corporativos se negaron a tocarlos. [iv]

La producción contemporánea de los estudios Universal ha mostrado una comprensión menos rígida frente al poder de EE.UU., como indican cintas como “Hijos del hombre” (2006), “Jarhead” (2005), y “El buen pastor” (2006). A pesar de ello, con películas como “U-571” (2000) y “La guerra de Charlie Wilson (2007), tiene sentido que la compañía matriz de Universal sea General Electric, cuyos intereses más lucrativos tienen que ver con la producción de armas y de componentes cruciales para aviones de guerra de alta tecnología, tecnología avanzada de vigilancia, y equipos esenciales para las industrias globales del petróleo y del gas, notablemente en el Iraq posterior a Sadam. El consejo de directores de GE tiene fuertes vínculos con grandes organizaciones liberales como la Fundación Rockefeller. Aunque “liberal” pueda sonar como un término positivo después de la impopularidad de la marca de conservadurismo de Bush, las organizaciones liberales están firmemente adheridas al fundamento de las elites de EE.UU. y han sido frecuentemente arquitectos de la política exterior intervencionista de EE.UU., incluida la de Vietnam. Están dispuestas a aliarse con conservadores frente a ciertos temas, particularmente la seguridad nacional, de modo que no debe chocar a nadie si descubre que GE estuvo cerca del gobierno de Bush tanto a través de su antiguo y su actual presidente. Jack Welch (presidente de 1981 a 2001) declaró abiertamente su desdén por “el protocolo, la diplomacia y los reguladores” e incluso fue acusado por el congresista de California, Henry Waxman, de presionar a su red NBC para que declarara prematuramente la victoria de Bush en la “elección robada” de 2000, cuando apareció sin ser anunciado en la sala de redacción durante el recuento de votos. El sucesor de Welch, el actual presidente de GE, Jeff Immelt, es neoconservador y fue un generoso donante para la campaña por la reelección de Bush.

Tal vez el estreno más asombroso de GE/Universal fue “United 93” (2006), presentada como “la verdadera historia” de cómo heroicos pasajeros “frustraron el complot terrorista” el 11-S al obligar al avión a caer prematuramente en Pensilvania rural. Aunque la cinta obtuvo un beneficio sobre su inversión relativamente limitada, fue saludada con bastante apatía y hostilidad del público antes de su estreno a escala nacional. En aquel entonces, la historia oficial del 11-S de Bush estaba siendo seriamente cuestionada por los medios noticiosos independientes de EE.UU.: según los resultados de un sondeo Zogby de 2004, la mitad de los neoyorkinos creían que “los dirigentes de EE.UU. tenían conocimiento previo de inminentes ataques el 11-S y “conscientemente no actuaron” y, sólo un mes antes del estreno de “United 93”, un 83% de los espectadores de CNN registraron su creencia “de que el gobierno de EE.UU. encubrió los verdaderos eventos de los ataques del 11-S.” Como la narrativa oficial estaba bajo fuego, el gobierno de Bush saludó el estreno de United 93 con los brazos abiertos: la película era una fiel conversión audiovisual del Informe de la Comisión del 11-S, con “gracias especiales” al enlace del Pentágono con Hollywood, Phil Strub, ocultas discretamente en los créditos finales. Poco después de la fecha de estreno nacional de la cinta, en lo que podría ser interpretado como una acción cínica de relaciones públicas y gesto de aprobación oficial, el presidente Bush se sentó con algunos miembros de las familias de las víctimas para una proyección privada en la Casa Blanca. [v]

“Munich” (2005) de GE/Universal – la exploración por Steven Spielberg de la venganza israelí después del ataque terrorista en los Juegos Olímpicos de 1972 – provoca sospechas parecidas. Aunque la Organización Sionista de EE.UU. llamó a un boicot de la película porque consideró que igualaba a Israel con terroristas, una interpretación semejante es menos que convincente. Por cierto, para cuando comienzan a aparecer los créditos de Munich sus mensajes decisivos han sido grabados indeleblemente en el cerebro por los personajes de las Fuerzas Especiales israelíes: “Toda civilización descubre la necesidad de negociar compromisos con sus propios valores,” “Matamos por nuestro futuro, matamos por la paz,” y “No jodas con los judíos.” Predeciblemente, Israel es uno de los clientes más leales de GE, ya que compra misiles láser

Hellfire II así como sistemas de propulsión para el caza F-16 Falcon, el caza F-4 Phantom, el helicóptero de ataque Apache AH-64, y el helicóptero UH-60 Black Hawk. En los 167 minutos de duración de “Munich”, la voz de la causa palestina es limitada a dos minutos y medio de diálogo simplista. En lugar de ser un “grito imparcial por la paz,” como lo aclamó Los Angeles Times, Munich de General Electric es interpretada con más facilidad como un sutil endoso corporativo de las políticas de un cliente leal.

En el extremo más liberal del espectro de las películas en los últimos años ha estado “JFK” (1991), “The Iron Giant” [El gigante de hierro] (1999), “South Park: Bigger, Longer and Uncut” [South Park: más grande, más largo y sin cortes] (1999), “Good Night and Good Luck” [Buenas noches, y buena suerte] (2005), “V de Vendetta” (2005), “A Scanner Darkly” (2006), “Rendition” [Expediente Anwar] (2007), y “En el valle de Elah” (2007), todas de Warner Bros. Es indicativo que después de quejas de estereotipia racial en la aventura de acción de Warner Bros., patrocinada por el Pentágono: “Executive Decision” [Decisión crítica] (1996), el estudio haya tomado el paso poco usual de contratar los servicios de Jack Shaheen, asesor en el plató sobre política racial, lo que resultó en lo que fue recibido por la crítica como uno de los mejores filmes de su género en una generación, “Three Kings” [Tres reyes] (1999).[vi] Puede que no sea por coincidencia que la compañía matriz de Warner Brothers, Time Warner, esté menos íntimamente ligada a la industria de armamentos o a la pandilla neoconservadora.

Pero para tener una idea de lo que sucede con las películas cuando se eliminan los intereses multinacionales de la industria, hay que considerar al distribuidor independiente Lions Gate Films, que no deja de ser en mucho parte del sistema capitalista (formado en Canadá por un banquero de inversiones) pero que no está comprometido con una corporación matriz multimillonaria con múltiples intereses. Aunque Lions Gate ha generado una buena cantidad de productos políticamente vagos y sangrientos, también ha sido responsable del cine político popular más atrevido y original de los últimos diez años, criticando el corporativismo en “American Psycho” (2000), la política exterior de EE.UU. en “Hotel Rwanda” (2004), el tráfico de armas en “Lord of War” [El señor de la guerra] (2005), el sistema de salud de EE.UU. en “Sicko” de Michael Moore (2007), y el establishment de EE.UU. en general en “The U.S. vs. John Lennon” (2006).

Apenas hay que volver a señalar que Hollywood es impulsado por el deseo de ganar dólares que por la integridad artística. Como tal, el cine está abierto a la publicidad por emplazamiento en una variedad de formas, desde juguetes, a coches, cigarrillos, e incluso armas ultramodernas (de ahí las “gracias especiales” a Boeing en los créditos de “Iron Man” (2008)). Menos obvio, sin embargo – y mucho menos investigado – es cómo los intereses de las propias sociedades matrices de los estudios tienen impacto en el cine – tanto en los ámbitos sistémicos como individuales. Esperamos ver que la atención crítica pase a los productores en última instancia de esas cintas para ayudar a explicar su contenido desradicalizado, y para finalmente ayudar a las audiencias a tomar decisiones informadas sobre lo que consumen. Mientras levantamos la vista de nuestras palomitas de maíz, vale la pena recordar que tras la magia de las películas están los magos de las relaciones públicas corporativas.

Matthew Alford es autor del próximo libro: “Projecting Power: American Foreign Policy and the Hollywood Propaganda System.” Robbie Graham es Catedrático Asociado en Cine en Stafford College.

NOTAS: [i] De manera inolvidable, Cruise declaró su amor por Katie Holmes mientras brincaba de arriba abajo en Oprah (el chat show, no la mujer).

[ii] La lista 2008 Fortune Global 500 colocó a General Electric en el Nº 12 con ingresos de 176.000 millones de dólares, Sony estaba en el Nº 75, Time Warner en el 150, The Walt Disney Company en el 207, y News Corp en Nº 280. Como comparación, Coca Cola está en el Nº 403.

[iii] Es interesante, que el presidente de Disney, Michael Eisner, haya estado personalmente involucrado en el retiro del show “Politically Incorrect” de Bill Maher después que el presentador cometió el pecado capital de decir que el uso de misiles crucero por EE.UU. era más cobarde que los ataques del 11-S, y que Eisner “convocó a Maher a su oficina para darle una paliza” según Mark Crispin Miller en The Nation.

[iv] Un caso menos convincente pero igualmente fascinante puede presentarse sobre la fuerte influencia político/económica sobre la distribución de la satírica ciencia ficción “They Live” [Están vivos] (1988), que representó el mundo dirigido por una fuerza invasora de malignos extraterrestres, aliados con el establishment de EE.UU. La cinta fue bien recibida por los críticos (con las notables excepciones del New York Times y del Washington Post) y abrió como número uno en la taquilla. Recuperó fácilmente su inversión de 4 millones de dólares durante el fin de semana, y aunque había caído al cuarto lugar durante el segundo fin de semana, ganó 2,7 millones de dólares. El estudio distribuidor, Universal Pictures, publicó un anuncio durante su presentación que mostraba a un extraterrestre esquelético parado detrás de un podio en traje y corbata, con una greña parecida a la de Dan Quayle, el nuevo vicepresidente electo de EE.UU. de entonces. La elección presidencial acababa de tener lugar unos pocos días antes, el 8 de noviembre. El actor secundario Keith David señaló: “No es que nadie sea paranoide pero… repentinamente uno no podía verlo. [Están vivos] en cualquier sitio – era, como, un rapto”.

[v] Dijimos en otro sitio que representantes de Universal asistieron a la proyección. Fue un error.

[vi] Shaheen también asesoró posterior “Syriana” (2005) de Warner Bros.

© Copyright Matthew Alford, Global Research, 2009

14/12/2008

Salvemos el Cine Víctor

Archivado en: Carteles, General, Prensa — max @ 12:21 pm
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nocierre

Comienza una campaña en contra del cierre de la emblemática sala, cuya gestión abandonará el Cabildo de Tenerife el próximo 31 de diciembre. Se ha abierto una cuenta de correo electrónico para pedir su continuidad y se están repartiendo octavillas a la salida de las proyecciones.

noalcierredelcinevictor@hotmail.com

Salvemos el Cine Víctor

03/07/2008

Carmen de Carlos: Hallan la cinta completa original de «Metrópolis», joya del cine expresionista.

Archivado en: Artículos, Películas, Prensa — max @ 10:03 am
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ABC

Los cinéfilos están de enhorabuena. El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, de Buenos Aires, ha descubierto en su archivo la cinta completa, con imágenes inéditas, del rodaje de «Metrópolis», una joya del cine mudo expresionista rodada por el alemán Fritz Lang entre 1925 y 1926.
El material localizado, cuya autenticidad ha sido confirmada por varios especialistas, incluye quince rollos de película equivalentes a unos 150 minutos. Al tratarse de negativos muy antiguos, la calidad de la cinta no es muy buena y algunos fragmentos están rallados pero después de ser restaurada, podrá proyectarse con nitidez.
El hallazgo se produjo hace semanas pero no se confirmó hasta ayer, después de que el diario «Die Zeit» lo anticipara en su edición digital. Las dudas suscitadas sobre la originalidad de la película llevaron a trasladar la misma a Madrid donde se buscó la asesoría de Luciano Berriatúa, especialista de la Filmoteca Nacional. Las escenas inéditas recogen un recorrido en automóvil por Metrópolis, la ciudad industrial que imaginó Fritz Lang para el siglo XXI. A lo largo de esa ruta, el realizador alemán ofrece una panorámica de las relaciones entre tres de los personajes secundarios de la historia en la que el hijo del explotador se enamora de una operaria de la fábrica. El resto del filme pertecene a las diferentes versiones exhibidas en todo el mundo. «Metrópolis», título emblemático del cine, está considerada una de las mejores películas de la época y narra la vida subterránea de un colectivo de trabajadores esclavizados que decide revelarse con la ayuda de un robot.
Lang estrenó la cinta íntegra el 10 de enero en Berlín pero las proyecciones posteriores sufrieron cortes severos de metraje. La versión original medía 4.189 metros y tenía una duración de unos 125 minutos. La versión descubierta en Buenos Aires tiene 700 metros más que equivaldrían a unos 25 minutos de proyección. Fernando Martín Peña, director del departamento audiovisual del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), es uno de los artífices del hallazgo. Estuvo durante años siguiendo la pista al material del que tuvo conocimiento por vez primera en 1987. En ese año, según declaraciones a la agencia alemana Dpa, le informaron de que el Fondo nacional de las Artes tenía previsto donar una colección de cintas del crítico Manuel Peña Rodríguez, entre las que figuraba el título de Lang. De acuerdo a los archivos de la ciudad, confirmó que la distribuidora Terra, de capital alemán, había distribuido la cinta en 1927 en Argentina. Tras diversos contactos y muchas investigaciones, viajó a Madrid donde Berriatúa confirmó este año que «el hallazgo era extraordinario. Se puso como loco», declaró Peña, quien llegó a entregarle al español todo el paquete de cintas para que lo revisara con detalle.
Con esa carta de presentación, el responsable de la sección cinematográfica del Malba se puso a trabajar codo a codo con Paula Fulix, la directora del Cine Pablo Ducrós Hicken. Este centro está dedicado a la conservación del patrimonio fílmico de Argentina.
La Fundación alemana Friedrich Wilhelm Murnau calificó ayer el descubrimiento de «sensacional». Esta organización encargó hace cinco años una restauración digital que permitió que «Metrópolis» se incluyera como la primera cinta en el «Memory of the World Register» de la Unesco.

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