21/10/2009
20/10/2009
Cuando se cierra un cine estamos jodidos…
… y algo de nuestra infancia, o por lo menos de la mía, se va al olvido. Estos días con la guadaña sobre la cabeza del Víctor y la Filmoteca de Canarias, que desde hace algunos años programa sus ciclos en él, recordé los cines que había en mi barrio y que ya no están. Viví en el Alto de Extremadura y solo desde el puente de Segovia hasta el Alto de Extremadura, o sea en la parte del Paseo de Extremadura que abarca cerca de un kilometro o menos, había 5 cines: El “Extremadura”, el ”Lisboa”, el “Chiqui”, el “Albarrán” y el “Astoria”. Dos más había, también, en la zona, el “Lucero” en El Barrio del Lucero y el “España” en Campamento. Eran todos de sesión doble y en ellos me refugié muchas veces de un barrio de pobres y para pobres, de la heroína que dejaba ciegos y mataba a mis amigos del barrio en los servicios de los bares y en portales mugrientos, y de los putos maderos que te inflaban a hostias por el simple hecho de estar sentadito en un asqueroso banco de madera viendo pasar la miseria.
Tardes enteras, alguna la vi dos veces en el mismo día, alucinando con lo que ponían por la pantalla, que ya era grande y yo pequeño y adolescente. Me gustaban las películas, todas, y tarde empecé a reconocer alguna cara que salía en varias de ellas, no sabía quién la hacía ni puñetera falta. Alucinaba, por allí se movían gente, caballos, barcos y veía montañas que no creía que existieran. Con los vaqueros flipaba, y con los tiros, y con los morreos solo hombre mujer. También cuando veía el mar, no sabía cómo cojones habían metido allí tanta agua y que no nos inundara en un descuido en busca a oscuras de un bocata de medio metro. De mortadela, por cierto.
En el cine Lucero vi de una tacada “55 días en Pekín” y “Soy minero”, con un Antonio Molina que volvía loco a mi viejo. Con “55 días en Pekín” creo que pestañee dos o tres veces durante sus 150 minutos, y mi viejo se negó a tragársela otra vez el siguiente día. Recuerdo que pataleé, chillé y prometí que no estudiaría en mi puta vida, pero él como si oyera llover.
En el “Astoria” recuerdo haberlo pasado muy mal viendo “Pánico en el transiberiano”, con un tipo calvo que me caía realmente bien (Telly Savallas) y unos ojos rojos que aparecían de vez en cuando y que provocaban que me temblaran hasta las pestañas.
En fin, solo quería decir esto. Y que No al cierre del Víctor. Y que si lo cerráis ojalá os parta un rayo.
max,
Publicado en La Elipa de Colores el 8 de diciembre de 2008 (El cine Victor cerró, por cierto)

Interesante “ADIÓS, CINE, ADIÓS” de Javier Cortijo (Leer aquí)
19/10/2009
¿La peor película de la historia del cine?: “Plan 9 From Outer Space” de Edward D. Wood Jr.
Plan 9 del espacio exterior (Plan 9 from outer space) es una película de ciencia ficción y horror considerada una de las peores películas jamás filmadas. Dio fama a su director, Ed Wood, como el peor director de cine. Actualmente se considera una película de culto por sus innumerables errores en los efectos especiales, guión y personajes. Entre los actores resalta la participación de Béla Lugosi. Ed Wood tras la muerte de su amigo Béla Lugosi escribió el guión de esta película en menos de 2 semanas ajustándolo para poder incluir las últimas escenas rodadas por Lugosi (5 minutos de metraje). La película es un burdo intento de justificar las escenas de Lugosi en una trama sin sentido. Los extraterrestres hacen revivir a los muertos, pero Lugosi revive como algo parecido a un vampiro ya que lleva capa, se tapa la cara con la capa, etc.
Argumento: Unos extraterrestres llegan al planeta Tierra. Con sus armas eléctricas son capaces de devolver a la vida a los muertos para de esta forma generar caos y miedo, de esta forma pasar desapercibidos ya que los humanos centran su atención en los muertos vivientes.
Pese a su ínfima calidad cinematográfica, y al margen del enorme desconocimiento que de la puesta en escena tenía su artífice, son reseñables algunos errores:En algunas escenas de ovnis queda claro que los ovnis se mueven con hilos, llegándose a ver a veces los hilos negros que sujetan las naves. La iluminación se nota totalmente artificial, con sombras muy marcadas y poco naturales. Los decorados son totalmente amateurs, las puertas de las naves espaciales y aviones no son puertas, son cortinas.
Cuando la azafata de vuelo entra a la cabina del piloto y le dice que llame por radio para preguntar por su mujer, la cortina se le queda enganchada en el hombro quedando semiabierta, en el siguiente cambio de cámara, la cortina ya está cerrada.
En la misma escena cuando el copiloto está intentando quedar con la azafata y ésta le rechaza, se pone a escribir en una libreta mirando abajo, la cámara cambia y ya no está mirando abajo, está mirando a la azafata. Muchas de las escenas el personaje que hace Lugosi no es interpretado por él sino por un doble. Como el director no tenía suficientes escenas de Lugosi para completar la película hacía que el doble se tapara la cara con la capa. De esta forma el personaje podia interactuar con otros personajes aunque Lugosi ya estuviese muerto en la realidad. Por ejemplo, en la escena en que la Sra Trent está en la cama y entra el muerto que se supone es Lugosi, realmente no es él. (Wikipedia)
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This film is one of the greatest bad movies ever made. I have viewed “Plan 9 from Outer Space” on numerous occasions. In fact, at times I have grown weary of the movie and avoided it for a year or two. I eventually feel the need to watch it again and pull the DVD off the shelf. Though I can remember many parts of it scene for scene, the experience is one I will never outgrow – especially when my repeat viewing is done with someone else who has never seen it before.
What makes this a legend and an icon among the multitudes of bad movies? That it is entertaining, despite (or because of) all its faults, must be a significant reason. People watch films to be entertained. Ed Wood’s masterpiece is definitely entertaining.
Open with Criswell, staring intently at the camera. He immediately delivers an imperative monologue that is pure genius. There is no way I could say those same lines without collapsing in laughter, but Criswell powers through the hilarious dialog like a man experiencing rapture. This is serious! Grave robbers from outer space are waiting for us in the future! Do you have the fortitude to believe me or is mankind doomed by your narrow mindedness? Listen!
Good grief, but that opening is the exact preface needed for a movie like “Plan 9 from Outer Space.”
Large portions of the story take place in a graveyard near the Trent’s home. The Ghoul Man’s wife is buried there during the first few minutes of the story. The poor old man (at this point he is still alive) stumbles home. He is so distracted by thoughts of his departed love that he walks into traffic and is quickly turned into roadkill. Funny thing, I once went to the arcade shortly after losing a dog who was hit by a car. What did I play? Frogger. After about the fourth quarter, the macabre connection clicked in my pre-teen brain and I stop sacrificing green amphibians to the byte highway.
In any case, a flying saucer lands in the graveyard after the mourners depart the first service. The deceased wife is raised from the dead to become Vampire Girl. Her first victims are the gravediggers. Later, the old man is also resurrected as Ghoul Man. Both of the undead trap Inspector Clay between them and he becomes the third victim. Following his funeral, the massive police officer is also turned into a shambling ghoul. Why are the aliens raising the dead and causing them to kill the living?
Maybe somebody should have asked the aliens. A couple of questions are definitely in order after flying saucers appear in the sky over Hollywood. One of them also scares the underpants off of Jeff while he is at the controls of a commercial airliner. The saucers buzz around for a while before congregating in one patch of sky so the army can shoot sparklers at the ships. Eventually, the aliens get bored with the pyrotechnics and zip away.
When you finally see the aliens, they also become a source of entertainment. Eros and Tanna are dressed like characters from a high school production of “Peter Pan” (if both of them were playing Peter). Needless to say, a pair of adults wearing such attire is an oddity, even in California. We then find out that using the dead as mindless killers is “Plan 9″ in the standard operational handbook. I would presume that the previous eight options were even less effective than using three zombies to depopulate a planet of three billion.
That works out pretty good, doesn’t it? Each zombie need only dispatch a billion humans. Friends, I am being sarcastic. We can breed faster than the ghouls could kill us. In fact, if people learned to quickly walk away from the undead, deaths due to alien zombies would drop to nearly zero. Why not zero? I have read enough Yahoo News to know that people always manage to get killed in ways that defy belief. As many morons exist on planet Earth, one is going to fall asleep at the wrong time or try to run from Tor in high heels (the latter might be Ed Wood himself).
The sets are an important part of any movie; this is no exception. Lots of action takes place in the graveyard, which is populated with barely believable trees, tiny crypts, and wobbly gravestones. The inside of Eros’ flying saucer is even better: a couple of dials on the wall and cheap wooden tables with miscellaneous equipment on them is used to depict the control room of a highly advanced spacecraft. Do not get me wrong, a sufficiently advanced technological race could easily create a ship with a control room completely devoid of gadgets. However, they would not then fill it with furniture from Value City and spare electronics. Unless…it was a race made up entirely of Ed Wood clones and in that case, God help us all.
Nearly forgot to mention that the cockpit of Jeff’s airline is separated from the rest of the “plane” by a shower curtain. It should have made the stewardess popping out from behind it more interesting, but did not. Ed Wood started making films like that later on.
While Jeff is away on a flight, the Ghoul Man enters the house and traumatizes Paula. Probably because she was told that she would be performing opposite Bela Lugosi, but discovers the other actor is actually a chiropractor. Yes, poor Bela passed away two years before this film was released, but Ed Wood had shot some footage of the man wearing a black cape. We sometimes see Bela, flourishing his cape, but most of the time the Ghoul man is a chiropractor. The stand-in also has a cape that he cleverly uses to obstruct his face. All you can see are his eyes, peering over the upheld cape (like the one neighbor from “Home Improvement,” but dead).
Plan 9 has proven to be less effective than was hoped, so Eros opts for Plan 9B. That means sending the Ghoul Man into the Trents’ backyard. A regular convention is going on, with Edwards, the Trents, and some police officers discussing recent events. Once there, the zombie is hit with a powerful decomposure ray (no, it does not make him giggle) that turns the body into a skeleton. Surely, now mankind will tremble before the might of…whatever planet Eros and Tanna come from.
Actually, it causes the perplexed humans to search the graveyard. They finally discover the flying saucer and are allowed inside by Eros. The smug alien realizes too late that letting a group of armed humans into the ship may have been a mistake. Sure, he sent the largest ghoul (that would be Tor) to capture Mrs. Trent, but now Jeff is in the control room. Every time Eros annoys Jeff, the indignant pilot either punches the alien or shoots something.
To head off any punching or shooting, Eros finally explains why he has been pestering Earth with ghouls and rotting chiropractors. Humanity is on the brink of an amazing discovery: solarmanite (or solaranite – it is hard to discern exactly what they are saying). Solarmanite is a bomb that will cause sunlight itself to explode. So powerful is this weapon that the entire universe will be destroyed in a massive chain reaction. That is why mankind must be stopped, at all costs. I presume the following conversation is why Eros does not trust humans.
Copyright 1958 Reynold’s Pictures Inc.

21/09/2009
“Alicia en las ciudades” (Alice in den Städten, 1974) de Win Wenders

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Director : Wim Wenders
Guión : Wim Wenders y Veith v. Fürstenberg
Fotografía : Robby Müller, Martin Schäfer
Música : Can
Montaje : Peter Przygodda, Barbara v. Weitershausen
Sonido : Martin Müller
Producción ejecutiva : Joachim v. Mengershausen
Producción : Peter Genée y Veith v. Fürstenberg
Productoras : Produktion 1 IM, Filmverlag der Autoren
Intérpretes :
Rüdiger Vogler (Philip/ Felix Winter), Yella Rottländer (Alice), Elizabeth Kreuzer (Lisa van Damm), Edda Köchl (Edda), Ernest Boehm, Sam Presti, Lois Moram, Didi Petrikat, Hans Hirschmüller, Sibylle Baier.
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El periodista alemán Felix Winter recorre los Estados Unidos buscando temas para un libro. Al no lograr empezarlo, su editor cancela el compromiso y Felix decide entonces volver a Alemania. En el aeropuerto conoce a una mujer; como no hay vuelos hasta el día siguiente pasa la noche con ella. La mujer desaparece y le deja el recado de que vuelva con su hija de 9 años hasta Amsterdan, donde ella se reunirá con los dos. Pasan los días sin noticias nuevas. Felix, tras intentar desembarazarse de Alicia, alquila un auto y se la lleva con él para intentar localizar la casa de su abuela. El viaje será infructuoso, pero sólo respecto a este objetivo concreto… (FILMAFFINITY)

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Phil es un reportero alemán, que prepara un artículo para una publicación, recorriendo Nueva York y alrededores. Acompañado siempre de su máquina Polaroid, toma sugerentes instantáneas, pero el caso es que el tiempo pasa y no tiene nada escrito. Su editor le insta a volver a Alemania y entregar su artículo. En el aeropuerto coincide con una mujer y su hijita Alicia. Como hay huelga de controladores aéreos, deben retrasar el viaje y pernoctar un hotel. Cuando quiere darse cuenta, Phil encuentra una nota de la mujer, en que le cuenta que ha ido a tratar de resolver sus problemas conyugales, y le ruega que marcha a Amsterdam con Alicia, ella se reunirá con ellos más tarde. Phil acepta, pero luego la madre no llega a Amsterdam. Obligado a cargar con la niña, trata de dar con el paradero de la abuela, aunque las pistas que ofrece Alicia para encontrarla son escasas.
Sensible película de Wim Wenders, recorrida por un poderoso aliento poético. Tiene formato de “road movie”, y presenta elementos de la experiencia viajera de Wenders por Estados Unidos, quien maneja bien cierto minimalismo, hasta el original final, un plano estupendo del tren, y que nos da cuenta de que Phil tiene su artículo.
Cuenta el cineasta que la trama se la sugirió “Memphis”, una canción de Chuck Berry, aunque también toma elementos de “Carta breve para un largo adiós”, un relato de Peter Handke. Con gran habilidad el director va delineando los lazos cada vez más fuertes entre Phil y Alicia. Curiosamente, antes de rodar el film, Wenders vio Luna de papel de Peter Bogdanovich, y le entró el pánico, pues le pareció que tenía demasiados elementos en común con su proyecto. Le tranquilizaría su buen amigo Samuel Fuller, que le animó a tener en cuenta que “hay sólo un puñado de historias”, y todas son variación de ellas. Protagoniza la cinta uno de los actores emblemáticos de Wenders, Rüdiger Vogler, al que da réplica la pequeña Yella Rottländer, que había aparecido en otro trabajo del director, del que no estaba muy satisfecho, La letra escarlata. (decine21)
02/09/2009
Entrevista de Javier Cortijo a Isabel Coixer por “Mapa de sonidos de Tokio”
Isabel Coixet: “Españoles y japoneses somos a veces como primos hermanos”
Imagen sobria y gesto sereno. Parece que cierto espíritu samurái ha invadido cariñosamente a la cineasta barcelonesa durante el desembalaje de su séptimo largo, “Mapa de los sonidos de Tokio”. Un thriller con piel “escarpiada” de romance entre una pescadera-asesina japonesa (Rinko Kikuchi) y un tendero-vinatero español (Sergi López). En medio de una maratoniana jornada promocional, Coixet nos habla de su última “coixetada”.
-Cualquiera podía esperarse un filme en la línea de Wong Kar Wai, pero al final le ha salido una mezcla entre Kitano y Oshima…
-Pues es curioso, porque en el guión me quedó una historia mucho más dura. Y, mientras rodaba, iba virando hacia el género romántico. Eso demuestra que las ideas preconcebidas son a veces papel mojado cuando echa a andar la película.
-Andrew McCarthy calificaba a los personajes de “Cosas que nunca te dije” como “seres en permanente estado de confusión”. ¿Ha ido acentuando esta teoría película a película desde entonces?
-Totalmente. Cada vez han andado más perdidos y ahora ya están completamente desorientados. No tienen ni idea ni pistas de quiénes son y hacia dónde se dirigen, los pobres.

-¿Por eso buscan “limpiar sus almas emborronadas”, como usted declaraba a propósito de “La vida secreta de las palabras”?
-Justo. Debo tener madera de pastora de almas descarriadas… Ni Clint Eastwood ha redimido a tantos en sus películas. Aunque, aquí, más que purificación, lo que el personaje de Sergi intenta es transformar al de Rinko para que sea como su novia muerta. Un poco como en “Vértigo”.
-¿Le fue muy complicado escapar del “síndrome de clase turista” a la hora de retratar su admirado Tokio esquivando los lugares comunes y los escenarios tópicos?
-Menos de lo que pensaba. La ciudad me lo puso fácil, porque Tokio son muchos Tokios. No sólo es el cruce de Shibuya donde pasan seis millones de personas a diario. Mientras preparaba las localizaciones descubrí muchos aspectos insólitos de la ciudad: su vida “de barrio”, las barbacoas en los parques, la vida callejera…
-Eso sí, el karaoke que no falte.
-Hombre, está claro. Tokio sin karaokes sería impensable. Además, al acabar de rodar, íbamos directos a cantar como becerros al más cercano.
-¿La moraleja de la película sería que, en el fondo, occidentales y orientales no somos tan distintos ni distantes?
-Posiblemente. En las formas sí que somos diferentes, pero en el fondo no. A veces parecemos primos hermanos. Por ejemplo, españoles y japoneses debemos ser los únicos pueblos que, mientras almorzamos, estamos hablando de lo que comimos ayer y del menú de mañana. La gastronomía une mucho.
-Y el sexo no digamos, aunque sea en un picadero con forma de vagón de metro…
-También, también. Fue todo un reto mostrar esa pasión clandestina entre los protagonistas, pero creo que ha quedado bonito.
-¿Cómo planteó las claves del personaje femenino, una trabajadora de la lonja que se da friegas limoneras como Susan Sarandon en “Atlantic City” y que resulta ser una asesina implacable aunque vulnerable?
-Precisamente utilizando mi obsesión redentora y llevándola al extremo, ya que lo que ella quiere es purgar sus pecados. Sabe que su código moral es equivocado y lo trastoca drásticamente enamorándose de su futura víctima.
-En cuanto al personaje masculino, ¿no le ha salido algo más machista que de costumbre?
-¿Machista? No me fastidie… ¿Y eso?
-Bueno, comparándolo con Alexis Arquette en “Cosas…”, Mark Ruffalo en “Mi vida sin mí” o Javier Cámara en “La vida secreta…”, que son casi hermanitas de la caridad… De hecho, en el filme asegura que “en cualquier sitio del mundo los hombres somos unos capullos”.
-A ver, es que él es muy mediterráneo y visceral. Escogió a la pareja equivocada y luego quiere sacarse la espina tratando a Ryu como una muñeca fabricada a su imagen y semejanza. Pero vamos, que para mí machismo es lo que está sucediendo en Afganistán, por ejemplo.
-Lo que sí se mantiene constante en su cine es el apartado musical, principalmente la intervención de “San” Antony y los Johnsons…
-Uf, es que su último disco es una pasada. Cuando él me lo mandó me quedé prendada de “One dove”, una canción bellísima que hasta sustituyó a una larga voz en off que tenía pensada para el final. Estoy muy satisfecha con la banda sonora, la versión de “La vie en rose” interpretada por Misora Hibari, el “Mambo solitario” de Kraak & Smaak…
-Un repertorio digo de Kar Wai, precisamente.
-Ya, pero a él le eligen las canciones. Yo me lo he currado solita..
17/08/2009
Los habitantes del espejo. “Mad Detective” de Johnnie To y Wai Ka-Fai, por Roberto Cueto
CAHIERS DU CINÉMA ESPAÑA
Desde una mirada superficial podría considerarse Mad Detective un título insólito en la carrera de Johnnie To y su viejo colaborador Wai Ka-fai como guionista y codirector. Al fin y al cabo es posiblemente su primer thriller con un elemento claramente fantástico como motor central de la trama: un inspector de policía posee una especie de “sexto sentido” que le permite ver con toda claridad las “posibilidades internas” de cada individuo. Un punto de partida arriesgado y extravagante que, sin embargo, To y Wai asumen con absoluta franqueza y sin rubor alguno ya desde el magnífico comienzo del film. En esos pocos segundos los directores ponen sus cartas sobre la mesa para invitar al espectador al juego, advirtiendo de paso que quién no esté dispuesto a seguir sus reglas es mejor que abandone la sala para buscar un thriller más domesticado. Porque Mad Detective es una película indómita, imprevisible y libre de prejuicios, puede que sombría y terrible en su contenido, pero alegre y espontánea en su forma.

¿Se puede hablar de “película fantástica cuando lo fantástico se inserta con tal conciencia de su cotidianeidad, cuando deja de ser un elemento extraño que cuestione la realidad para desvelarse como un ángulo que habíamos sido incapaces de percibir hasta ahora? Si Mad Detective viene a decirnos que todos somos criaturas fundamentalmente esquizofrénicas, la manera de defender ese argumento es de una sencillez aplastante, de una desarmante sabiduría infantil: hacer que un grupo de actores encarnen diferentes aspectos de la personalidad de un ser humano. En realidad, el procedimiento, por muy novedoso que sea, no resulta ajeno a la filmografía de To. Pensemos que nos hallamos ante un cineasta poco dado a la profundización psicológica a través de los procedimientos recomendados en todos esos manuales del buen guionista. En el cine de To esa percepción surge de otros matices, de la gesticulación, de la manera de moverse o coger una pistola, de la poderosa iconicidad de unas criaturas que nos emocionan por la inaprensible belleza de su superficie. No es raro entonces que, cuando el director se plantee filmar lo que está dentro de la cabeza de sus personajes, recurra a esa misma corporeidad, a la contundencia de una imagen estrictamente física y en absoluto simbólica. La película demuestra con fe ciega y pruebas persuasivas que todos llevamos dentro a un gordo glotón y a un niño asustado. Pocas escenas tan sorprendentes, lúcidas y convincentes encontraremos en el cine reciente como la de ese coche atestado con las diferentes personalidades de sus ocupantes.
Brillante ejercicio
El film no es más que otro brillante ejercicio digno de su realizador, sólo que con un exceso de casting. De ahí surge la brillante reescritura de la Dama de Shanghai (1946) que se plantea durante su socarrón clímax: si los personajes de Orson Welles se bifurcan en la sala de los espejos en alegoría de toda doblez, los de Johnnie To ya han quedado previamente desdoblados (incluso triplicados y cuadruplicados) cuando llegan a ese punto. Los espejos están superpoblados, prolongan un desgarro interno en una ofuscación infinita. To y Wai creen (o fingen creer) en una longitud de onda que sólo puede ser captada por su cámara desde cierta posición (cuando adopta el punto de vista de su protagonista), y aceptan el reto de filmar un tradicional relato policiaco desde esa inesperada perspectiva. Es por eso que terminan por regalarnos un film sencillamente inolvidable y también irrepetible.
16/08/2009
“Exiled” (Fong juk, 2006) de Johnnie To, por Roberto Cueto
Resulta muy oportuno que el público español tenga ahora la posibilidad de ver Exiled, una cinta que guarda parentesco con la última y resplandeciente obra de Johnnie To vista en Cannes, Vengeance. Como esta, Exiled se ambienta en ese escenario exótico y decadente que es Macao, que viene a ser lo mismo para el policiaco hongkonés que lo que México significaba para el western. Y, al igual que en Vengeance, To consigue aquí fusionar dos viejas pasiones en principio estéticamente antagónicas: el polar francés (versión Melville) y el western crepuscular (versión Peckinpah). Rodada hace ya tres años (en los cuales To ya nos ha entregado otras cinco espléndidas películas), Exiled recupera por enésima vez al trío formado por Anthony Wong, Simon Yam y Lam Suet como protagonista de uno de sus habituales relatos de ajustes de cuentas. Una tenacidad que cierta crítica ha visto como cansina tendencia por parte del cineasta a ofrecernos más de lo mismo una y otra vez (aunque parece que a esa crítica no le importa que Ford, Hawks, Melville o Chabrol hayan hecho lo mismo durante películas y películas). En realidad, To está trabajando con un argumento cada vez más primitivo y con un guión no inexistente, pero sí bastante desnutrido, para concentrar todos sus esfuerzos en lo que le interesa: las variaciones infinitas sobre un tema inicial, variaciones minúsculas o espectaculares, variaciones que no se basan en giros inesperados de guión, sino en bellos cambios de figuras, atmósferas y ambientes. Como un buen director de cine musical, para quien el argumento es solo la excusa para orquestar un nuevo número, su virtuosismo consiste, precisamente, en sorprendernos una y otra vez partiendo siempre de lo mismo, porque sólo desde ese re-conocimiento del origen común de sus películas entendemos la grandeza de su arte.

Si consideramos que Exiled es una de las obras maestras de su director es porque en ella se acerca más que nunca al ideal de rodar un thriller envasado al vacío. Frente al díptico de Election, que parecía abrirse al mundo y referirse a una realidad que desbordaba los límites del encuadre, Exiled prolonga una tendencia que ya se había iniciado en The Mission (1999) y que cada vez está siendo más trabajada por To en sus películas posteriores: la creación de un universo-burbuja en el que se mueven y actúan unos personajes que hace tiempo que olvidaron sus verdaderos objetivos y necesidades (un tema sobre el que se construye Exiled y que se hará totalmente explícito en Vengeance). Los héroes de To disparan, matan, cocinan, comen y mueren sin que les importe mucho saber exactamente por qué. Son los hermosos espectros de un cine de género que creía más en el icono que en el personaje, en el gesto que en el diálogo, en el rostro que en la interpretación, en el acto en sí que en su motivación.
09/08/2009
Charlie Chan at the Opera (1936) de H. Bruce Humberstone
Negra intriga con reminiscencias más que casuales con cierto folletín de Gastón Leroux, trae a Charlie Chan (Warner Oland) y a su principal sospechoso (Boris Karloff) en el marco preferido de todo melómano. La trama se inicia con la fuga de Karloff de un manicomio donde está confinado desde hace 7 años, luego de anular a un enfermero (John Bleifer), aunque no queda bien claro si lo mata o solo lo duerme de un castañazo. La acción pasa directamente al teatro de la Ópera, con el estreno de una obra que era la preferida de Karloff. Charlie Chan y su hijo (Keye Luke), que están a punto de partir en un vapor a Honolulú, deciden asistir al inspector Regan (Guy Usher) en la investigación sobre la amenaza que ha recibido una “Prima Donna” del canto (Margaret Irving). Su barítono estrella (Gregory Gaye) aparece muerto en su camerino, y, al rato, la propia Prima Donna es asesinada frente a las narices de la policía. Por supuesto, nada es lo que parece ser, por más que el sargento Kelly (William Demarest) quiera llevarse el caso por delante y tenga más de un mal gesto para el Honorable Oriental que no solo siempre tiene un refrán para cada ocasión, sino que, incluso, enseña a vivir y a ser más inteligente. A pesar de los huecos de lógica, de las pistas introducidas en el último momento, y de los tropezones de Demarest, la película tiene un acabado correcto y Karloff da un broche de oro como villano invitado. (Cinefania)

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13/05/2009
“Festival Independiente de Cine para Adultos” en los Cines Golem, Madrid.

Cines Golem (películas), Charada, Las Nuevas y Demodé (fiestas), La Boca (exposición)
14 al 17 de mayo
14 Mayo
SALA 5:
16:30 Películas de Apertura-The Carnival of Animals (11’)
All About Anna (76’)
18:30 Cinco Historias para Ellas (100’) Presentada por Erika Lust
20:30 Champion (90’)
22:30 Garganta Profunda (61’)
Doctora Lujuria (65’)
SALA 4
16:10 Llik Your Idols (70’)-Extra Action by Richard Kern (60’)
18:30 Programa de Cortos Hetero (66’)
20:15 Frisk (88’)-Presentada por Todd Verow
22:15 No Skin Off My Ass (70’) Presentada por Jürgen Brüning
17/04/2009
“Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina”

| Año: | 2009 |
|---|---|
| Origen: | España |
| Dirección: | Fermin Muguruza |
| Realización: | Javier Corcuera |
| Producción: | Antón Reixa, Ricardo González / Filmanova, K2000 |
| Guión: | Fermin Muguruza |
| Fotografía: | Jordi Abusada |
| Montaje: | Martin Eller |
| Duración: | 70 min. |






























