Cine Astoria

27/01/2009

ZINE POBRE (HUESCA), Centro Cívico “Santiago Escartín”, 18,00 horas

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Domingo 1

Yindabad. De Roi Guitián y Mariano Agudo. 58´. Producciones Itinerantes y Producciones Intermedia. 2007. Sobre la lucha de los afectados por el Proyecto de Desarrollo del Valle del Narmada, un plan de construcción de un total de 30 grandes presas, 135 medianas y más de 3000 pequeñas a lo largo del Narmada (India) que han inundado bosques, terrenos de cultivo, pueblos y culturas.

Domingo 8

Un poquito de tanta verdad. (Crónica de una rebelión en Oaxaca/México). De Jill Freidberg. 93´. Corrugated films y mal de ojo TV. 2007. Lo que en mayo de 2006 empieza como una huelga de maestros luchando por mejores salarios y condiciones sociales, termina en una rebelión popular sin precedentes en el Estado de Oaxaca al suroeste de México.

Domingo 15

El proceso de lo posible (Foro Social Mundial). 63´. Producciones Quepo.2008. Los protagonistas y participantes de las diferentes ediciones del Foro Social Mundial analizan este proceso y nos cuentan cómo lograr este otro mundo posible.

Domingo 22

¿De quién es la calle? (la lucha de un vecindario para recuperar su calle y su vida). Dirigida y producida por Elvira Cámara, Marta Báscones y Álvaro Alonso de Armiño. 59´. 2005. El 18 de agosto de 2005 Burgos fue noticia en los medios de comunicación de todo el estado: Las vecinas y los vecinos del barrio de Gamonal decidieron interponerse en las obras de un parking subterráneo.

26/01/2009

“238 días de rodaje en el infierno” por Javier Cortijo

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Hay rodajes dificilillos, torcidos, endiablados o directamente malditos. Y luego está «Apocalypse now». Posiblemente gran parte de la leyenda y mitología de esta película se deba a su producción épica, iniciática y bestial, vivero inagotable de anécdotas y aleluyas que, entre otros, glosaron ensayos como «El libro de «Apocalypse now»», de Pete Cowie, «Noticias del Apocalipsis», de Eleanor Coppola o, entre nosotros, «¡Este rodaje es la guerra!», de Juan Tejero. Y eso que, en un principio, allá por 1968, la cosa no iba a pasar de un modesto filme de bajo presupuesto (millón y medio de dólares) inspirado en «La Odisea» y «El corazón de las tinieblas», con un guión de John Millius y George Lucas a la dirección.
Afortunadamente, los productores pararon los pies a estos «hippies zumbados» que pretendían rodar en pleno conflicto, y metieron en un cajón el proyecto hasta que acabase la guerra. Así que, cuando los cañones dejaron de escupir metralla, se retomó la idea, aunque Lucas le cedió la silla de director a su amigo Coppola porque él andaba muy ocupado en «una pequeña película de ciencia-ficción que espero vea alguien».
En principio, el camino estaba regado de rosas rojas, ya que su reputación como director tras las dos primeras partes de «El Padrino» era intachable. Quizá sus declaraciones antiamericanas escocían a los posibles inversores, pero muy mal se tenía que dar la cosa para no conseguir los doce millones de dólares para un tranquilito plan de rodaje de dieciséis semanas en las paradisíacas selvas filipinas. ¿Tranquilito? Ja.
apocalypse now
Nadie quería ser Willard
Primer calvario: el reparto. Ni McQueen ni Eastwood ni Pacino ni James Caan ni Marlon Brando estaban dispuestos a encarnar al capitán Willard. Empezó el cambalache: que si McQueen podía ser Kurtz, que si Nicholson y Redford podían elegir el papel que les diera la gana… Ni por esas. Hasta que Brando aceptó ser Kurtz por tres millones y medio de pavos y un mes escaso de rodaje. En cuanto al protagonista, se consiguió reclutar a Harvey Keitel por 80.000 dólares, pero nada más arrancar el rodaje el 1 de marzo de 1976, Coppola le dio boleto porque el chaval se creía Brando. Martin Sheen fue el sustituto ideal y obediente.
Bien, la cosa empezaba a marchar. Lo malo fue cuando no lo hizo sobre ruedas sino sobre las aspas de los helicópteros de la famosa escena del ataque de la caballería aérea con Wagner de fondo: un pepinazo inesperado se cargó parte del cuartel general del departamento de atrezzo. 50.000 dólares de broma. De postre, el presidente Marcos reclamó unos cuantos para arreglar ciertos asuntos domésticos con ciertos guerrilleros musulmanes.
Pero lo mejor estaba por llegar: el huracán Olga se dio un garbeo por el set en pleno y sofocante verano, sembrando destrucción y escombros por doquier. En Hollywood se empezaba a hablar de gafe manifiesto, y algún periodista ingenioso rebautizó el filme como «Apocalypse when? (¿Apocalypse cuándo?)» en alusión a su maratoniana concepción.
Pero Coppola y los suyos seguían trabajando a conciencia. Sobre todo Martin Sheen, que se pasó de la raya (ya sabemos cuál) para imbuirse de la catarsis psicológica que afectaba a su personaje con el resultado de un infarto y posterior extremaunción. Coppola, cuya salud tampoco estaba para muchas alegrías (ya había planeado sus sustitutos en caso de morir con las botas puestas: Millius, Lucas y hasta Ken Russell), ocultó el hecho para no añadir más leña al fuego y porque sabía que lo peor aún no había aterrizado: Marlon Brando.
Coppola perdió más de 30 kilos
Como telonero, apareció en escena un Dennis Hopper con perenne risa de hiena loca y con la memoria de un pez con TOC. Pero esta pequeña pesadilla quedó totalmente eclipsada al aparecer un Brando con una silueta que daban ganas de arponear. Justamente lo contrario que le estaba pasando a Coppola, quien podía haberse hecho rico publicando algún «método de adelgazamiento extremo filipino»: perdió más de 30 kilos durante el rodaje, a pesar de que encargaba cajas de pasta fresca desde Italia a razón de 8.000 dólares el vuelo. Aunque con tal panorama, y con agentes de la CIA espiando el rodaje (según el paranoico director, vaya usted a saber la verdad), y Jimmy Carter poco menos que lanzándoles cacahuetes con cianuro, las digestiones debían ser bastante pesadas.
Por fin, tras 238 días de rodaje absolutamente demenciales, el 21 de mayo de 1977 se dio el claquetazo final a «Apocalypse now». Sin embargo, al pobre Francis Ford aún le quedaban un par de berrinches extras. Por una parte, las denuncias de asociaciones en defensa de los animales por la decapitación «ritual» de un buey en las escenas finales del filme y, sobre todo, el disgusto que le dio su cuenta corriente, ya que la «modesta película» se disparó hasta los 30 millones de dólares de presupuesto, casi la mitad del bolsillo del realizador.
Y no hay que olvidar el via crucis en la sala de montaje (o directamente la chimenea de algunos asesores creativos) para convertir 600.000 metros de película (unas 370 horas de celuloide) en algo que se pudiera proyectar en una sala convencional. Al final, el infierno se templó: tras su estreno, la cinta recaudó cien millones de dólares y obtuvo ocho nominaciones al Oscar. Eso, y un epitafio del propio Coppola que también ha pasado a la historia de los titulares promocionales: ««Apocalypse now» no es una película sobre Vietman. ES Vietnam». Y tú que lo digas, FF.

22/01/2009

Laurent Cantet: “El cine responde a un mundo cada vez más complejo”

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Sara Brito (Público)

Palma de Oro del Festival de Cannes con ‘La clase’

En los intensos debates y coloquios sobre la educación pública que ha generado en Francia La clase, una serie de preguntas banales y crédulas surgían una y otra vez: “¿Y qué pasó al final con la madre del alumno de origen chino, Wei? ¿La echaron de Francia? ¿Y con la profesora embarazada, ya tuvo a su bebé?”. Su director Laurent Cantet aclaraba en Madrid: “Hubo un sector del público que creyó que las situaciones del filme eran reales, que vio la película como un documental”.

Cantet, que se llevó la primera Palma de Oro a un filme francés en 20 años, cree que esto ha jugado a su favor y a su contra: “Ha sido parte del éxito, pero también una trampa: muchos han visto La clase como un espejo en el que no querían reflejarse”. La pantalla del cine les devolvía la imagen de una Francia diversa y contradictoria, con problemas de integración de los ciudadanos de origen extranjero y de sus jóvenes, sin ofrecer a cambio soluciones milagrosas.

Así que aquello de la “suspensión de la incredulidad”, de la que por primera vez habló el poeta inglés Coleridge en 1817, para explicar la fe poética eso de que usted entra a la sala de cine (o abre un libro) y, mal que bien, se cree que lo que ve en la pantalla es verdad ha ido en el caso de La clase mucho más lejos.

Nada más que la verdad. El empeño de Cantet y su equipo en reproducir la realidad de un año escolar, en un aula del instituto Françoise Dolto de la (multicultural) periferia parisina, ha convencido a muchos de que lo que veían no podía ser otra cosa que lo que había pasado de verdad entre esas mismas cuatro paredes. Que los chicos de la clase fueran alumnos de ese mismo instituto, que François Bégaudeau, el profesor protagonista, fuera en la realidad también profesor de un instituto similar y autor del libro en el que está basada la película y el tono franco, directo y documental de la cinta, han contribuido al espejismo.

“Entiendo que al principio el filme se tomara como un documental, queríamos que fuera así. Pero llegado un punto, la película empieza a subrayar a ciertos personajes y a tomar una narrativa distinta a la de un documental”, argumenta el director.

Más allá de la anécdota, la confusión apunta a uno de los cauces por los que anda el cine contemporáneo y que la selección del festival de Cannes se encargó de subrayar: allá donde las fronteras entre documental y ficción están cada vez menos definidas y donde el cine está empeñado en acercarse a la realidad. “Es una tendencia fuerte en el cine de hoy y creo que es una respuesta a un mundo cada vez más complejo. Quizás el cine está haciendo suyas las preguntas que plantea el mundo y trata a cambio, si no de dar respuestas, sí de aportar herramientas para el debate”, dice Cantet.

la-clase

Este instituto es el mundo. El instituto Françoise Dolto en el distrito XX de París es el mundo. Y el aula de lengua francesa del profesor Françóis Bégaudeau radiografía de una democracia imperfecta la constatación de que el lenguaje es el principio de toda identidad. “La mejor herramienta para encontrar tu lugar en el mundo es la lengua”, admite Cantet, “y lo interesante de François es que no ejerce de censor”. La clase es una estimulante batalla campal de la palabra.

El instituto es para Cantet “el lugar en el que uno empieza a descubrirse, a pensar en el sitio que va a ocupar en el mundo. Y también es el último lugar donde está la mezcla social y étnica en la sociedad. A partir de ahí habrá una primera selección brutal, donde muchos van a desaparecer”.

Ese inicio de la criba entre los admitidos y los desterrados del sistema es uno de los grandes temas de La clase. Es el caso de Sulemayne, el joven de origen africano, que acaba siendo ejemplo de “la exclusión total, de aquel que no tiene cabida alguna en el sistema”, explica el director de El empleo del tiempo (2001).

También es el caso de la joven que aparece en la parte final del largometraje, Enriette, “alguien que no entiende qué hace, que no entiende en qué consisten las reglas del juego”. Pero como en el resto de la filmografía de Cantet de profundas raíces sociales esta es una película sin culpables ni héroes absolutos.

“Cuando creo un personaje siempre intento reflejar la complejidad. En la vida nadie es totalmente heroico constantemente. Puedes serlo durante 10 minutos, pero luego dejas de serlo. Y eso es lo que intento reflejar en la película, tanto en los chicos como en los profesores. Cuando piensas en François: seis horas diarias, con 25 alumnos que lo bombardean a preguntas y además van a por él… hay momentos con altibajos, de errores y contradicciones”, nos lo podemos imaginar.

Utopías frustradas. Aún así, el aula de La clase, ese microcosmos cerrado, muchas veces secreto, casi claustrofóbico (el Entre los muros, del título original) encierra una lucha mayor: la de una utopía que se da de bruces contra un sistema que la limita. Como hizo ya en Recursos Humanos (1999), Cantet nos pone frente a un personaje idealista, que no claudica, pero que cae en la cuenta de las limitaciones de su idealismo.

“Todos mis personajes son unos idealistas que sueñan con la utopía. Pero también es cierto que se topan con mi pesimismo, que piensa que el sistema es siempre más fuerte que el individuo”, admite el director. Aún así no desespera: “Justamente lo que quiero enseñar es que hay que seguir negociando con la realidad para alcanzar, si no la utopía, sí la mayor justicia posible”.

Laurent Cantet en IMDB

20/01/2009

“Ant animation” de Mauricio Bartok

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14/01/2009

“Territorio de abejas, paisaje de hombres” de Daniel Orte Menchero

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Un documental actual y realizado desde dentro del Pirineo aragonés son los adjetivos que definen el largometraje “Territorio de abejas, paisaje de hombres” de Daniel Orte, que se ha presentado esta mañana en la FNAC de Zaragoza, apoyado por la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón. La cinta, que se proyectará mañana por primera vez, analiza y reflexiona sobre los cambios que se están produciendo en el Pirineo aragonés en los últimos años a través de imágenes y testimonios de las personas que viven allí.
Durante 84 minutos, este documental muestra “cómo somos arrastrados por un mundo global que busca lo rápido y lo fácil y no pensamos cuál puede ser la mejor manera de crecer a largo plazo”, ha explicado el realizador de la cinta, Daniel Orte, quien también ha señalado que el largometraje “trata de enseñar que no escuchamos a gente que lleva muchos años reflexionando y pensando sobre esto desde dentro y fuera de la montaña”.
Otro de los aspectos que ha querido destacar el director de la película es el paisaje, que ha definido como un libro en el que cada uno puede escribir y hacer su aportación, y esta película “es mi aportación a este paisaje”, ha subrayado Orte.
Además, el largometraje recoge los testimonios de aquellos que promueven el desarrollo; del barrendero de Benasque y por otro lado, de los habitantes, que se pueden dividir en el montañés, que es quien tiene grabado una vida dura, el olvido administrativo y que ve una posibilidad fácil de cambio de vida; y en los inmigrantes, que han elegido el lugar y ven las dificultades para establecerse. En definitiva, esta cinta intenta hacer una reflexión sobre lo que está ocurriendo en Benasque, pero que como ha señalado su autor, “podría adaptarse a todo el Pirineo aragonés”.
La Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón entiende perfectamente lo que quiere expresar esta película y por eso la han apoyado, “para que sea lo más vista posible, llame lo máximo la atención y sirva para reflexionar sobre qué queremos que suceda en nuestras montañas”, ha señalado un miembro de esta plataforma, Paco Iturbe.
Al acto de presentación de la película han asistido también el miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua, Pedro Arrojo; el realizador aragonés Eugenio Monesma; un miembro de la Fundación Ecología y Desarrollo, Cristina Monge; y el secretario general de UAGA-COAG, Javier Sánchez. Todos ellos han aportado diferentes puntos de vista sobre el documental.
Por su parte, Arrojo ha señalado que esta película es muy adecuada y que llega a tiempo para reflexionar sobre “qué hacer para compatibilizar la vida en esos territorios hermosos con la convivencia, para que seamos capaces de articular la inteligencia colectiva de un territorio y de todo un país”.
El realizador Monesma ha valorado los aspectos técnicos de la cinta, destacando el aspecto social del documental y el ritmo, que hace que se mantenga la atención hasta el final. Asimismo, el secretario general de UAGA-COAG, Javier Sánchez, ha comentado que la película deja claro que “estamos embarcados en un modelo de desarrollo insostenible” y ha resaltado el personaje del basurero de Benasque como uno de los que mejor representan este tipo de desarrollo.
El documental se proyecta por primera vez al público el martes, 11 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de las Montañas, pero hay prevista una gira de proyecciones desde Lisboa hasta Ibiza, ya que la cinta habla de “un tema local que en realidad es global y que interesa en todos los sitios”, ha explicado Orte. No obstante, el lugar más importante en el que se debería proyectar, según el director, es “en cada uno de los valles del Pirineo”. La primera proyección será en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza a las 19.00 horas.

Además, la película tiene licencia de arte libre, es decir, que está permitida su copia, proyección y modificación, algo que para Orte, “debería tener cualquier creación”. (Aragóndigital)

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Los cambios que se están produciendo en el Pirineo aragonés son el punto de partida del documental “Territorio de abejas, paisaje de hombres”. Su director, Daniel Orte, ha recopilado imágenes y testimonios de habitantes de la cordillera, y expertos en temas medioambientales, para dar a conocer sus pensamientos y opiniones, creando un documento actual y que muestra a la perfección las contradicciones que se están viviendo en estos momentos en la cordillera pirenaica.
El documental se presentó el pasado 11 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de las Montañas y cuenta con el respaldo de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón, ya que “muestra la situación actual y está realizado desde el Pirineo”. Tiene una duración de 81 minutos y entre los testimonios, cabe destacar la participación de Eduardo Martínez de Pisón: “La mano del autor deja libertad a la realidad filmada en momentos confusos de transformación territorial y social, de urbanización y paisajes heridos; delante están las gentes, que hace o padecen; al fondo, la montaña”.
La visión de la situación del Pirineo se centra en Benasque, pero como señaló Daniel Orte, “es adaptable a todo el territorio pirenaico”. Desde el punto de vista de Orte, “he querido mostrar la incidencia que tiene el mundo global, el que busca lo rápido y lo cómodo, que no es siempre lo mejor y además, sin prestar atención a aquellas personas que llevan muchos años reflexionando sobre ello”. En la presentación se destacó el aspecto social del documental y su ritmo, que mantiene la atención hasta el final.
Daniel Orte nació en Madrid en 1974 y en el año 2000 se traslada a vivir al valle de Benasque, después de haber recorrido el Pirineo, los Alpes, los Andes y hasta parte del Himalaya. Ha trabajado en la estación de esquí de Cerler, como guía de montaña y como guarda de refugio, y en su tiempo libre realiza cortos, centrados en temática montañera y conservacionista. Suyos son los documentales “Mi último valle” y “Acta de defunción de Espelunciecha”, que tuvieron un amplio reconocimiento y motivaron la filmación de “Territorio de abejas, paisajes de hombres”.(Pirineodigital)

10/01/2009

“Newen Mapuche ” de Elena Varela López

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newenFICHA TÉCNICA
TÍTULO: Newen Mapuche
AÑO: 2007
GENERO: DOCUMENTAL
FORMATO: HDV COLOR
DURACION: 90 MINUTOS
DIRECCION: Elena Varela López
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Joel Zúñiga
PRODUCTOR EJECUTIVO: Flor Rubina
PRODUCTOR: Eduardo Ramírez
ASISTENTE PRODUCCIÓN: Mauricio Durán
DIRECCION DE FOTOGRAFÍA: Inti Briones
SONIDO: Boris Herrera
PRODUCCION PERIODISTICA:  Mauricio Durán
MUSICA ORIGINAL: Javier Guiñes Gaona
MONTAJE: Paula Talloni

Síntesis Argumental e histórica

A minutos de un allanamiento de las fuerzas especiales de carabineros, la realizadora, recibe los testimonios de mujeres respecto al trato. Entonces, ella empieza a indagar respecto a la reforma procesal penal y la aplicación de la ley de seguridad interior del estado en el conflicto mapuche. Busca información a través de informes y entrevistas a abogados y profesionales de ONG y organismos de derechos humanos, así va descubriendo la estrategia y la política comunicacional orquestada por las empresas forestales para judicializar y criminalizar al movimiento mapuche.

De manera cuidadosa, Elena se reúne con el clandestino para viajar al sur de octava región, lugar donde la cámara describe los efectos ambientales y socioeconómicos del sector forestal. Con el fin de profundizar el clandestino le sugiere que converse con ambientalistas y economistas. Estos le explican los efectos de las plantaciones forestales (erosión, sequía y sedimentos en ríos) y de las plantas de celulosa (eutrificación, muerte de especies acuícola y contaminación de aguas).

Los economistas le demuestran e indican a través de análisis económicos comparativos -basados en las utilidades- que durante el quinquenio 2000-2005 el conflicto mapuche no ha incidido negativamente en la obtención de utilidades de los holding forestales que operan en estas regiones. En visita a las comunidades, Elena conversa con los mapuches, ellos le hablan respecto de como ha cambiado su vida al recuperar sus tierras ancestrales, pero también de la constante presencia y acoso de carabineros y de las guardias forestales.

Llega 2006, nueva presidenta en el país. Elena visita a los mapuches presos en Angol, condenados por ley antiterrorista, los que inician una huelga de hambre cuyo objetivo es conseguir la liberación de todos los presos mapuches. Ellos le explicarán la forma en que los grupos de poder y las forestales diseñaron una estrategia para desarticular a la Coordinadora Arauco Malleco; así como los procedimientos llevados por la Fiscalía en los juicios de loncos y dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco, en los cuales se utilizaron testigos sin rostro. Los juicios involucran a más de trece comuneros a cumplir penas de cárcel entre los 5 y 10 años y un día, acusándolos de asociación ilícita y amenazas y conductas terroristas.

La realizadora deberá por lo tanto indagar en el origen de las leyes antiterroristas y como se ha aplicado en el marco de la reforma procesal penal.

Luego de esa conversación la realizadora va registrando la fuerte movilización social y política, que logra romper el cerco comunicacional e instalarse como tema a nivel nacional.

En el ínter tanto parlamentarios y gobierno proponen una reforma a la ley antiterrorista que permita la liberación de los presos políticos mapuche. Lamentablemente a pesar de aprobarse la “idea de legislar” el proyecto de ley no es aprobado y la huelga de hambre es suspendida. No obstante, la CAM sigue manteniendo control territorial en 17 mil hás., los comuneros desarrollan sus vidas en los terrenos recuperados; sin embargo, sus dirigentes que han pasado a la clandestinidad y que fueron procesados en ausencia por la fiscalía, son buscados para desarticular el movimiento.

Mientras Elena escribe y termina su guión, en noviembre de 2006 comienza una nueva escalada de apresamiento hacia los lideres clandestinos de la CAM; detienen a José Llanquileo, en Febrero de 2007 a José Llaitul y en marzo del 2007 a José Huenchunao y siguen las detenciones de otros dirigentes. Durante el mismo tiempo, tras cumplir su condena son puestos en libertad los lonkos Aniceto Norín y Pascual Pichún, quienes vuelven a sus comunidades y reafirman el compromiso que tienen con su pueblo.

Es en este contexto el clandestino debe escapar. Elena conciente del duro golpe recibido por la organización decide ayudar al perseguido.

Antes de partir, y mientras los esperan unos comuneros con caballos, el clandestino le entrega una declaración pública de los momentos que el movimiento mapuche vive. La realizadora difunde la declaración a los medios radiales y mientras va con su equipo técnico a una marcha mapuche en Temuco, la declaración pública va saliendo por la radio. Primero con la voz de ella, fundiéndose con la voz del locutor y finalmente se escucha la voz del clandestino. Este discurso es escuchado simultáneamente por los distintos actores del documental y se funde con la marcha.

Realizadores Elena Varela López: Directora, Guionista. Compositora, licenciada en música, directora de Orquesta, titulada de la Universidad de Chile, con formación de cine y periodismo en la Universidad ARCIS, gestora cultural. Ha realizado trabajo de etnomusicología, así como documentales Canal la Victoria (1989), tribus Urbanas(1990) y Miradas del Sur (2004). El guión “El pueblo de los niños” fue seleccionado en el festival de cine de La Habana. Durante los últimos tres años recibió apoyo del Fondo de Fomento del Cine y la Industria audivisual de Corfo para desarrollar los proyectos “Newen Mapuche (2005) y “Los Sueños del Comandante”(2006) Flor Rubina Sánchez: Productora ejecutiva. Actualmente trabaja en el área de Administración de Blume Producciones.

OjoFilm

09/01/2009

David Lean

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lean2leanCoordinado por Jesús Angulo, Roberto cueto y Antonio Santamarina

David Lean en IMDB

06/01/2009

“Los tres entierros de Melquíades Estrada” por Marcos Vieytes

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Tren de sombras

Mody C. Boatright propone siete situaciones tipo como punto de partida más o menos general del viaje que suele motorizar la acción de la mayoría de los westerns, y que permite clasificarlos dentro de la más amplia tradición de la épica. La cuarta de estas intrigas bien puede resumir el núcleo argumental de Los tres entierros de Melquíades Estrada: “se ha cometido un crimen sobre una persona próxima al héroe, y este emprende el camino en busca de la necesaria venganza.” Pero todo viaje no sólo es un desplazamiento físico, sino que implica también un tránsito moral que modifica al viajero. Mucho de eso hay en esta película. El viaje en cuestión es el viaje de Pete Perkins (el propio Tommy Lee Jones), un vaquero decidido a vengar la muerte de su amigo mexicano Melquíades Estrada, quien vivía como ilegal en Texas y con el que trabó amistad a propósito de su amor por los caballos. Pero al emprenderlo también decide llevarse consigo al guardia fronterizo que mató a su amigo, al que atrapó después de interpelar a la policía y comprobar que ni siquiera será procesado, y el cadáver del difunto Melquíades. La promesa de enterrarlo en su tierra natal, que le hiciera una tarde de esas en que la bebida pone sentimentales a los hombres, le obliga a desenterrar el cuerpo y comenzar un viaje que, por desarrollarse al margen de la ley, se tratará también de una huida.

En su texto El western: viaje iniciático por los mapas de la épica, Pablo Pérez Rubio señala que esa fuga típica del héroe es un viaje sin vuelta atrás, un camino purificador en busca de la liberación de esa gran pesadilla que es su pasado, una decisión que lo convierte para siempre en peregrino, en un no land´s man que hace de su viaje la única razón de ser de sus días. El plano final de Perkins cabalgando hacia delante una vez cumplida su misión no deja duda al respecto: también será uno de esos héroes solitarios que llevan tatuada en el alma la marca de Caín: la de la errancia perpetua, la del exilio como única seña particular de identidad. Con una diferencia: el descubrimiento de esa naturaleza suya se debe menos a un hecho puntual de su vida pasada, que a un fuerte sentimiento de rechazo hacia su sociedad. Vale decir que Perkins no se siente cómodo siendo parte de una comunidad que llama “espalda mojada” a Melquíades, que no se halla en su país, en su tierra, en su patria, lo que convierte a Los tres entierros en un western con un discurso fuertemente político en lo que se refiere a las actuales políticas de inmigración de los Estados Unidos. Es bastante conocida la simpatía de Tommy Lee Jones por la cultura mexicana y dicho sentimiento, sumado a la presencia de Guillermo Arriaga en la escritura del guión no dejan dudas sobre la posición política del film. Desde un film como La frontera (Tony Richardson. The border, 1982), olvidada película con Jack Nicholson de protagonista, que no se veía una postura tan clara sobre el tema en una producción estadounidense. Sin embargo, con el inicio del viaje Los tres entierros va dejando atrás tan preciso anclaje histórico para adentrarse en el terreno del mito, y así inscribir su nombre entre los westerns contemporáneos de valía.

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Una de las diferencias entre aquellos y este se da por la falta de cohesión entre la primera media hora y el resto de la película. El desorden temporal de la introducción hace recordar demasiado a las estructuras  del cine de Quentin Tarantino, con las que muy clara pero infelizmente se vinculan el par de películas dirigidas por Alejandro González Iñarritu que comparten guionista con esta. Además, el viaje por el desierto parece hijo de las inquietudes existenciales que cierto cine independiente americano de los setenta plasmó en películas como Rumbo al infierno (Monte Hellman. The shooting, 1967). Aunque no sería prudente descartar de plano la alusión directa, más bien se nota la influencia general de un cine con el que Tommy Lee Jones debió haber crecido y que hacía de la conciencia política su arma de protesta contra la fábrica de sueños del Hollywood clásico. El más evidente problema de Los tres entierros de Melquíades Estrada es que al principio amaga vincularse con las propuestas estilísticas de aquel cine revisionista, ahora también devenidas en rasgos de estilo codificados por la industria, para luego ir hacia otro lado. Pero hete aquí que ese quiebre termina siendo providencial: T.L. Jones se da cuenta a tiempo, cambia, transforma lo que resta en un western clásico y salva a la película de figurar como otro ejemplo más de estéril autocomplacencia en nombre de ideologías mejor declamadas que puestas en práctica.

La duda entre clasicismo y modernidad como formas de representación cinematográficas es un punto al que todo cineasta tiene que enfrentarse, pero permanecer en el limbo de la duda para quedar bien con Dios y con el Diablo es imperdonable. Tommy Lee Jones duda y eso se nota, pero se salva porque acaba por escoger un camino propio, y además cumple con él. Resulta particularmente notable ver reflejada en las formas de Los tres entierros de Melquíades Estrada aquello que también es la cuestión central del relato. Perkins debe plantearse, primero, si cumplirá o no con la promesa que le hizo a su amigo. Luego deberá decidir si vengarse o no, lo que implica sustituir a La Ley en su función social simbólica. Todos sabemos que acepta los dos retos y es por eso que hay película, pero todavía falta más. Al aceptar el lugar que le corresponde a la ley, debe decidir sobre la vida o la muerte del otro y más que eso: la salvación o la perdición del culpable, además de la suya propia. Finalmente, tendrá que decidir qué hacer consigo mismo una vez que ha tomado para sí el lugar de la ley, pero al margen de la institución que la representa.

En el texto de Pérez Rubio que citáramos antes puede leerse que ningún accidente geográfico es tan importante para el western como la frontera que divide territorios, intereses y campos de influencia. Pues la frontera no sólo es un límite geográfico, sino también simbólico. Una vez cruzada, el héroe épico ya no puede volver atrás. Puede ser que regrese al mismo sitio, pero ya no será nunca el mismo hombre ni el mismo lugar. Acaso regrese con el mismo nombre, pero no ya con el mismo carácter, con la misma naturaliza, con la misma identidad. Cruzar un límite es vivir una experiencia límite de la que no se sale indemne. En el western, además, ese cruce es el que obliga al personaje a tomar la decisión consciente de ser un héroe o no, pues un héroe lo es realmente sólo si conoce y acepta su condena a vivir eternamente solo, a cargar con su culpa y con la de los demás. Pues la figura heroica de la épica occidental no es otra cosa que una mezcla del citado Caín, rebelde sin causa, con la de Cristo, mártir discreto que salva a la humanidad sin que por ello la mayoría justiprecie lo que hace. Ni siquiera sus propios seguidores.

Bastante de la imaginería religiosa producto del sincretismo dado en la zona de México entre el culto católico y el pagano se cuela por los intersticios del guión de Arriaga. Pete Perkins no deja de ser, sin siquiera proponérselo, una especie de salvador a la fuerza y a pesar suyo. Lo acompañan un discípulo involuntario y un cadáver que se deteriora y refleja, inevitablemente, su propio final. A medida que el viaje se prolongue, Perkins ya no cabalgará junto el cuerpo muerto de Melquíades sino con la propia muerte, o con el anticipo de la propia. Recién cuando cumpla con ambos se convertirá en héroe solitario y errante. Los tres entierros de Melquíades Estrada, más que una épica es un viaje a través de la gestación de la épica. Un viaje que tiene como objetivo el de sepultar los restos de un ser humano para dar lugar al nacimiento de un mito. Una película sobre el progresivo desprendimiento social de un hombre hasta llegar a ser héroe. Por eso termina justo cuando el viaje de iniciación se ha completado, cuando el asesino asume su culpa, y la víctima descansa en paz. Cuando el muerto (Melquíades) ha sido enterrado por ese otro muerto para la sociedad ahora transfigurado en héroe. Cuando Pete Perkins sube de nuevo a su caballo y se va, ya sin que nadie vuelva a reclamarlo ni nada lo ate al mundo.

Entre las estipulaciones de la ley mosaica judía, hay una que obligaba a soltar un carnero más allá de los muros de la ciudad para que cargase, una vez al año, con los pecados comunitarios de la nación (el célebre chivo emisario o expiatorio). Pete Perkins viene a cumplir la función de ese animal cuyo destino de matadero era trocado por el de una interminable extranjería llevando sobre sus lomos la culpa de una nación que prefiere librarse de él. tanto como se libró de Melquíades para no tener ante sí la evidencia de sus crímenes. De allí en más ha de saber que el retorno al lugar de origen es imposible pero, además, que no encontrará un lugar mejor que ese sobre esta tierra porque sencillamente no lo hay. Algo de ese fatalismo se anuncia en la secuencia del viejo al que encuentran en un alto del camino y que les convida café y alimentos. Pues al despedirse este les solicita, sin dramatismo alguno, que le maten. Como está enfermo, no tiene mujer que lo acompañe, intuye que su hijo debe estar muerto y se sabe irremediablemente solo, la petición es más triste que descabellada. A esa altura, que Perkins cumpla o no con el pedido es casi irrelevante, y en ello reside lo terrible. En la conveniencia de la eutanasia, en ese destino suyo de sepulturero, en la naturaleza grotesca de cada episodio que le toca vivir junto al cadáver, en la apesadumbrada lucidez que supone esa mueca del rostro obstinada, pese a todo, en llamarse sonrisa.

03/01/2009

“Tykho Moon” de Enki Bilal

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Tykho Moon (Trailer)

Mirroring the style of French graphic novels and dramatic comic strips, this adventure is set in a rundown lunar city and chronicles an evil, rapidly aging dictator’s desperate search for the man who unwillingly donated his brain cells to him 20 years before. The dictator Mac Bee begins his mad hunt after an assassin kills his heirs. Without more of Tykho Moon’s brain cells, Mac Bee will lose control of the moon and so sends out his best storm troopers to find Tykho. But Tykho lost his memory after the first operation and has become Anikst, a sculptor. He has a feeling that something is wrong and that for some reason he may be the object of the intense searching. While wandering the city streets, he encounters and falls in love with Lena, a beautiful prostitute who also turns out to be more than she seems. (Sandra Brennan)

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Tykho Moon en IMDB

02/01/2009

“Abril de Cine”

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